La importancia de estar en el CRA Tierra de Barros de Badajoz

 

Hay algo que cambia por completo cuando madres, padres, maestras y maestros no sólo oyen hablar de una sesión MUS-E, sino que la viven. Ver desde fuera no es lo mismo que entrar, moverse, probar, equivocarse, reír, sostener una postura o compartir una dinámica con niños y niñas. Estar dentro permite comprender mejor qué ocurre realmente en ese espacio artístico y por qué el arte tiene tanto valor en la vida del centro.

En el CRA Tierra de Barros de Badajoz, esa presencia de las personas adultas dentro de las sesiones resulta especialmente importante. No se trata solo de acompañar o de asistir, sino de ponerse por un momento en el lugar de sus hijos e hijas y de su alumnado. Cuando madres, padres, maestras y maestros experimentan lo mismo que ellos y ellas, entienden desde otro lugar cómo se construye la confianza, cómo se trabaja el cuerpo, cómo se genera un clima de grupo y cómo el arte puede abrir una forma distinta de relacionarse.

Eso es precisamente una de las claves de MUS-E. El arte no aparece solo como una actividad que se contempla, sino como una experiencia que se comparte. En una sesión, el movimiento, la expresión y la creación obligan a estar presentes, a escuchar, a mirar a los demás compañeros y a las demás compañeras y a dejarse llevar por una propuesta común. Cuando las personas adultas entran también en ese proceso, descubren que detrás de cada dinámica hay mucho más de lo que parece: atención, cuidado, respeto, coordinación y vínculo.

Para niños y niñas, ver a sus madres, a sus padres, a sus maestras y a sus maestros dentro de ese mismo espacio tiene también un efecto claro. Sienten que aquello que viven en MUS-E importa, que puede compartirse y que merece ser comprendido. Y para las personas adultas, la experiencia permite mirar de otra forma lo que sucede después en el aula o en casa. ¿Cómo cambia la percepción de una sesión cuando se pasa de observarla a sentirla en el propio cuerpo? Cambia por completo.

En el CRA Tierra de Barros junto a la artista de danza Esther García, esta presencia compartida refuerza además la idea de comunidad educativa. El arte ayuda aquí a unir a quienes educan desde lugares distintos, pero con una misma intención: acompañar a niños y niñas en su crecimiento. Gracias al legado de Yehudi Menuhin, nuestro fundador, hoy podemos seguir impulsando estas experiencias en las que el arte no solo transforma a quienes crean, sino también a quienes se atreven a entrar y vivirlo con ellos y ellas.

Porque estar en MUS-E no es únicamente mirar cómo trabajan sus hijos e hijas. Es comprender, desde dentro, lo que sienten, lo que descubren y lo que construyen juntos y juntas.

 

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, a la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.