La Fundación Yehudi Menuhin España participa en el XX Aniversario de Voluntarios por Madrid con un taller sobre diversidad, arte y medioambiente

 

Ayer, sábado 13 de septiembre, el programa Voluntarios por Madrid celebró su 20º aniversario en el Parque Eva María Duarte de Perón, reconociendo a todas las personas voluntarias que, con su entrega desinteresada, han contribuido a mejorar la vida en nuestra ciudad.

El evento, que tuvo lugar de 17:30 a 21:00 horas, reunió a cerca de 400 personas en una jornada festiva que incluyó mesas informativas, talleres temáticos, espectáculos, zonas de participación y un concierto final. Diferentes entidades de voluntariado desarrollaron actividades a lo largo de la tarde para rendir homenaje a quienes han hecho del voluntariado una verdadera herramienta de transformación social.

La labor de las personas voluntarias en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid refleja un profundo compromiso con la solidaridad y el desarrollo social, abordando ámbitos clave como el medioambiente, el acompañamiento, la cultura y la inclusión. Esta labor contribuye activamente a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, especialmente los ODS 11 (ciudades y comunidades sostenibles), 13 (acción por el clima) y 14 (vida submarina).

En este marco, la Fundación Yehudi Menuhin España participó con un taller de artes plásticas impartido por el artista Ramiro Adrada. La propuesta visibilizó cómo, en ocasiones, las personas voluntarias son percibidas como “bichos raros en la naturaleza” por el altruismo que demuestran en una sociedad que no siempre lo valora.

 

 

El artista invitó a reflexionar: ¿las personas que hacen voluntariado son un bicho raro en nuestra sociedad? ¿Qué valor tiene ser un bicho raro? Bicho, bichejo, bicharraco, bicho raro, mi bichito… son muchos los significados de la palabra “bicho” según cómo se use. La actividad se centró en esos “bichos raros” que todos podemos ser, compartiendo hábitos y gustos poco comunes —“me gustan los bocadillos de espaguetis”, “duermo con calcetines”, “no soporto ver el papel higiénico mal colocado”, “mojo las patatas en el helado”— como una forma de celebrar la diversidad. Al compartirlos, se entendía que todos tenemos rarezas, y que esa variedad es lo que enriquece a una comunidad.

El taller también incluyó una actividad sensorial en torno a la naturaleza: niños, niñas, jóvenes y personas adultas manipularon hojas de distintos tamaños, texturas y aromas, reflexionando sobre su valor en el ecosistema y la necesidad de preservar el medio ambiente. A partir de ellas, se elaboró una colección de insectos artísticos, entendiendo que en toda colección las piezas únicas y diferentes son precisamente las que la hacen especial.

La participación de la FYME en este aniversario reafirma su compromiso con los valores del voluntariado, la inclusión, la cultura y la transformación social a través del arte.