Jugar, construir y hacer magia en las sesiones MUS-E del CEIP San Pedro de Visma de A Coruña

 

En el CEIP San Pedro de Visma de A Coruña, las sesiones MUS-E junto a Ramiro Neira, artista de teatro, dejan ver algo que a veces se olvida cuando se habla del arte en la escuela: crear no siempre empieza con un escenario o con un texto, sino con el juego, con el movimiento y con la capacidad de transformar un espacio cotidiano en una experiencia compartida. ¿Qué ocurre cuando un grupo juega de verdad, construye junto y convierte lo sencillo en algo inesperado? Muy sencillo: el arte aparece.

Las imágenes enviadas desde el centro resumen precisamente tres momentos de ese proceso. La primera, bajo el título “¡Jugamos!”, muestra una sesión en la que el grupo se reúne en círculo y pone el cuerpo en acción. El juego tiene aquí una función clara: activa la atención, rompe bloqueos y permite que niños y niñas entren en relación con los demás compañeros y las demás compañeras desde la escucha y la presencia. En teatro, jugar no es un tiempo previo sin importancia. Es una forma de empezar a crear.

La segunda imagen, “Construimos juntos y juntas”, añade otra dimensión esencial. En ella, el grupo levanta una figura común, uniendo manos, alturas y posiciones en una construcción compartida. Ese momento hace visible una de las claves del trabajo artístico: una propuesta no se sostiene solo desde lo individual, sino desde la cooperación. El arte se relaciona aquí con la educación porque obliga a coordinarse, a observar, a ceder espacio y a confiar en que lo que se hace con otros compañeros y otras compañeras puede tener una forma que nadie lograría por separado.

La tercera imagen, “Hacemos magia”, abre un plano distinto, pero conectado con los anteriores. La magia, en este contexto, no aparece como un truco aislado, sino como la capacidad de transformar la realidad desde la imaginación y la acción colectiva. Un aula, una biblioteca o una sala habitual dejan de ser solo eso cuando el grupo los llena de movimiento, de sorpresa y de juego dramático. Ahí es donde el teatro muestra una de sus fuerzas: hacer que lo cotidiano cambie de sentido.

 

 

En conjunto, estas tres escenas permiten entender bien el trabajo desarrollado en el centro. Jugar, construir y hacer magia no son acciones separadas, sino parte de una misma experiencia artística en la que el grupo aprende a relacionarse, a expresarse y a crear en común.

 

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consellería de Educación, Ciencia,  Universidades e Formación Profesional de la Xunta de Galicia, a la Consellería de Política Social e Igualdade de la Xunta de Galicia, a la Fundación Paideia Galiza, al Ayuntamiento de A Coruña  y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.