Individualismo – Colectivismo, dos corrientes protagonistas en unas de las sesiones del CEIPSO José de Echegaray de Vallecas

 

En una de las sesiones MUS-E desarrolladas en el CEIPSO José de Echegaray de Madrid, Inma Haro, artista de artes escénicas, ha trabajado con las alumnas y los alumnos una cuestión que atraviesa la vida de cualquier centro: la relación entre lo individual y lo colectivo. A partir de esa tensión entre singularidad y comunidad, la sesión se convirtió en un espacio para pensar, debatir y construir desde el arte una reflexión compartida sobre qué significa formar parte de una comunidad educativa.

Inma nos remitía unas palabras de esta sesión, y que os dejamos a continuación:

Las alumnas y los alumnos de 2º de la ESO reflexionan sobre las corrientes del individualismo y el colectivismo para entender lo que se deriva de una “Comunidad Educativa”, en la que el individuo y su singularidad cobra un papel muy importante.

Debatimos sobre qué creemos que es una comunidad y qué supone participar de la educativa, las responsabilidades que de ello se derivan, pero también las cosas hermosas y los beneficios que obtenemos simplemente por formar parte activa.

Usamos las sillas del aula y nos ponemos en el supuesto de un encargo para la Feria de ARCO, con una pieza escultórica abstracta. Armamos la instalación con cosas que sumen, que aporten y que nutran nuestra comunidad y después la desmontamos nombrando aquello que hace que nuestra comunidad pueda venirse abajo.

Para no terminar la sesión en negativo, nos colocamos como al inicio, cada una/o sentada/o sobre su propia silla, en círculo y con la mirada de que nuestra comunidad siempre puede volver a armarse si algo falla, cada vez desde un lado más sólido y consciente por lo aprendido y lo que supone evolucionar en conjunto.

 

 

La propuesta muestra con claridad cómo el arte puede ayudar a pensar cuestiones que no siempre se abordan del mismo modo en el aula. En este caso, las artes escénicas se cruzan con la instalación y con la acción colectiva para hacer visible una idea: una comunidad no se define solo por estar juntos y juntas en un espacio, sino por lo que cada uno y cada una aporta, sostiene o debilita dentro de ella. 

La sesión no se quedó en la palabra. El uso de las sillas, la construcción de una pieza común y su posterior desmontaje permitió convertir conceptos abstractos en una experiencia concreta. Así, el arte funcionó como lenguaje, como ensayo y como forma de conocimiento.

 

Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.