
Este año se han llevado a cabo diversas sesiones con niños y niñas de entre 0 y 5 años. En ellas, la artista de música Nora Usterman, ha transmitido, a través de diferentes actividades, la importancia del arte. A través de la música, la pintura, la poesía y el cuento, se trabajaron valores como el respeto, el compañerismo, el cuidado mutuo, el reconocimiento de emociones y el acto de compartir.
Con el grupo de 5 años, se abordó la identificación y expresión de emociones mediante la pintura. La actividad se centró en cómo representar lo que se siente utilizando formas, colores y trazos. Niños y niñas exploraron diferentes estados emocionales y buscaron reflejarlos en sus creaciones visuales. Esta propuesta permitió reconocer emociones propias y ajenas dentro de un contexto colectivo.
En otro momento de las sesiones, se integró el proyecto artístico de la artista al trabajo que ya se venía desarrollando en el aula con niños y niñas de 4 años. El grupo estaba trabajando contenidos relacionados con la prehistoria. Partiendo de este tema, se compuso una poesía colectiva, se musicalizó y se elaboraron dibujos con los que se decoró una representación de una cueva. La experiencia combinó expresión oral, ritmo y expresión gráfica, fomentando la conexión entre contenidos curriculares y lenguajes artísticos.
Con los bebés de 0 a 2 años se propusieron cuentos musicales, se compartieron instrumentos de percusión y se aprendieron canciones sencillas. Estas dinámicas permitieron el desarrollo de la atención, el vínculo afectivo, la escucha activa y el lenguaje oral. El uso del cuerpo, la voz y los objetos favoreció la construcción de una experiencia sensorial adaptada a las posibilidades del grupo.
La relación entre arte y desarrollo en estas edades se manifiesta de forma directa. Actividades como las llevadas a cabo en esta intervención contribuyen a crear entornos de convivencia donde niños y niñas aprenden a comunicarse, a esperar, a interactuar y a cuidar. El uso del arte como medio facilita que cada uno y cada una exprese lo que no siempre puede decir con palabras. A través del ritmo, el trazo o la voz, se abre una vía de comunicación significativa.
El uso de herramientas artísticas permite también reforzar aprendizajes vinculados al entorno y a los proyectos del aula. En el caso del trabajo sobre la prehistoria, la creación colectiva de una poesía musicalizada con dibujos integró diferentes lenguajes para abordar un mismo contenido. Este enfoque posibilita aprendizajes más profundos, donde niños y niñas pueden participar desde sus capacidades e intereses.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.







