
Las artes escénicas constituyen una herramienta educativa de enorme valor para el desarrollo integral del alumnado. A través del teatro, la expresión corporal o el trabajo de escena, se pueden abordar competencias transversales como la empatía, la comunicación, el trabajo en equipo o la gestión de emociones. Actividades como la improvisación o la interpretación de personajes invitan a los niños y niñas a ponerse en el lugar del otro, a escuchar activamente y a desarrollar su capacidad expresiva, tanto verbal como no verbal. Además, el movimiento en escena mejora la coordinación, la atención y la memoria, aspectos fundamentales también en la adquisición de conocimientos y habilidades sociales.
Con estos principios como base, la artista María Mansilla ha desarrollado su labor en el CEIP Eduardo Morillas de Melilla dentro de la metodología MUS-E. Un trabajo que ha buscado no solo potenciar el aprendizaje desde el arte, sino también reforzar la confianza personal y la participación activa en el grupo, especialmente en aquellos niños y niñas más reservados. Así lo explica ella misma:
Trabajar habilidades como la atención, la memoria, la empatía y la comunicación, es una herramienta muy poderosa para ayudar en el aprendizaje y la interacción en niños introvertidos que les cuesta expresarse en público.
Retomamos el famoso juego del teléfono escacharrado pero lo transformamos para que en vez de decir una frase al oído, tenían que recrear una secuencia de movimientos inventados. De esta manera los niños rompen el hielo de una manera muy divertida y a la vez les ayudamos para que vayan forjando su seguridad para las siguientes sesiones.
Una propuesta que combina juego, expresión y creatividad, y que abre la puerta a formas de comunicación más libres y seguras para todos y todas.
Os invitamos a descubrir este trabajo a través del vídeo que acompaña esta noticia.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, a la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla y al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

