El circo llega a la Escola Milà i Fontanals de Barcelona

 

El circo tiene una capacidad muy concreta dentro de la educación: convierte el cuerpo en herramienta de aprendizaje y el grupo en condición necesaria para avanzar. Se trata de probar destrezas o de ejecutar ejercicios, pero también de observar, sostener, confiar, coordinarse y construir en común. Cuando entra en el ámbito educativo como ha ocurrido en la Escola Milà i Fontanals de Barcelona, el circo permite aprender desde la experiencia y hace visible que muchas veces solo se llega más lejos cuando unos y unas se apoyan en otros y otras.

Junto a Manu Carey, artista de circo, el arte circense no aparece como una actividad aislada, sino como una vía para investigar formas, estructuras y relaciones espaciales desde la práctica.

El propio artista lo explica así:

En la Escola Milà i Fontanals hemos iniciado el Programa MUS-E y estamos experimentando con una disciplina muy motivadora para el alumnado: ¡el circo! Este año, Barcelona es la Capital Mundial de la Arquitectura y, en este contexto, la escuela está desarrollando un Proyecto Interdisciplinar centrado en la arquitectura.

A través del circo, el alumnado explora la arquitectura de forma vivencial, investigando los distintos elementos, las figuras humanas y las estructuras que se crean en este arte, estableciendo así un vínculo directo entre ambas disciplinas. Mediante esta propuesta se fomenta la creatividad, la inclusión y el trabajo en equipo, reforzando la idea central: “construyendo juntos, apoyándonos para romper barreras”.

 

 

Las imágenes remitidas por el centro permiten ver cómo se traduce esto en la práctica. En una de ellas, varios niños y varias niñas sostienen una figura humana sobre colchonetas, trabajando apoyo, equilibrio y confianza. En otra, el grupo construye una estructura colectiva más amplia, donde cada cuerpo ocupa una posición necesaria dentro del conjunto. También aparece una sesión con pañuelos de colores en la que el movimiento y la ocupación del espacio del gimnasio abren otro tipo de exploración corporal y visual. Todo ello muestra que el circo no se limita a una técnica concreta, sino que ofrece distintas puertas de entrada al aprendizaje.

La relación con la arquitectura se entiende precisamente ahí. Una estructura humana exige base, distribución del peso, atención a la forma y conciencia de cómo cada parte sostiene a las demás. Igual que en una construcción, nada funciona de manera independiente.

 

El Programa es posible gracias al Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña, al Consorci d’Educació de la ciudad de Barcelona, al Ajuntament de Barcelona y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.