El CEIP Miguel de Cervantes de Mejorada del Campo (Madrid) explora el yoga y la calma interior desde el arte

 

El yoga, más allá de una práctica física, es una disciplina que conecta cuerpo y mente, fomentando el equilibrio, la atención plena y la autorregulación emocional. En la infancia, aprender a parar, respirar y observar lo que sentimos es una herramienta de enorme valor para interpretar mejor el mundo que nos rodea y responder ante él de forma más serena, empática y consciente.

Estas cualidades encajan de forma natural con los principios de la metodología MUS-E, que promueve el desarrollo integral de los niños y niñas a través del arte como vía activa de aprendizaje. En el CEIP Miguel de Cervantes de Mejorada del Campo (Madrid), esta conexión se ha materializado en las sesiones realizadas con los grupos de 1º, 2º y 3º de Primaria junto a la artista Gabriela Waisberg.

A lo largo de las primeras sesiones del segundo trimestre, se propuso una actividad centrada en el cuerpo y la calma interior, tomando elementos del yoga y la expresión corporal como base para un trabajo artístico y personal. Sin embargo, la propuesta no pudo continuar debido a la falta de un espacio adecuado en el centro, una dificultad que no impidió que dejara una huella significativa en el grupo.

Así lo relata la artista:

Esta actividad solo se hizo unas sesiones y se cortó por no tener el espacio adecuado para seguir realizándola.
Trabajamos: el autoconocimiento, la posibilidad de parar, estar en silencio, aprender a relajarnos. Escuchar el corazón y el corazón de los compañeros. Aprender a hacer el saludo lúdico al sol, y algunas posturas de yoga.
Algunas profes comentaban que lo estaban haciendo en sus clases.

 

Pese a su breve duración, esta experiencia despertó el interés y la sensibilidad de los niños y niñas, y también de los docentes, que comenzaron a trasladar parte de lo vivido al aula. En contextos educativos donde a menudo prima el ritmo acelerado, este tipo de prácticas ayudan a construir otro tiempo: uno donde el cuerpo se escucha, la emoción se reconoce y el arte se convierte en una forma de respirar mejor juntos.

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y  la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales  de la Comunidad de Madrid