
Durante el primer trimestre, el trabajo desarrollado en el CEIP Jardín de Arena, en Castilla-La Mancha, ha puesto el foco en el movimiento, la expresión corporal y la danza como lenguajes para relacionarse, comunicarse y convivir dentro del grupo. Las sesiones han permitido construir un espacio cuidado, donde el arte se convierte en una herramienta cotidiana para escucharse y reconocerse.
Tal y como se recoge en la valoración enviada desde el centro, el clima generado ha sido constante y compartido:
Se ha generado un ambiente respetuoso, con buen clima de trabajo. Según la valoración final por parte del alumnado, todas las actividades propuestas han sido de buen agrado, siempre motivados para aprender nuevas danzas y dinámicas de movimiento diferentes.
En general, los niños y niñas exteriorizan sus emociones a lo largo de la intervención, comunicando al resto del grupo sus sentimientos cuando finaliza el espacio de movimiento. En todo momento se ha valorado el trabajo individual y grupal, aceptando las posibilidades y limitaciones de los demás; resaltando la riqueza que aporta el compartir las dinámicas con otros miembros del grupo.
Se ha conseguido que las puestas en común sean más fluidas y con mayor número de participantes a la hora de comunicar ideas, sentimientos, y valoraciones, desarrollando de esta manera el juicio crítico ante las propuestas ajenas, tanto verbales como de movimiento.
Se han celebrado “Jornadas de puertas abiertas” para familiares en el mes de diciembre, como hemos apuntado anteriormente, han sido unas jornadas con gran afluencia de familiares muy participativos en la sesión, dando muestras de interés, ilusión y reconocimiento por el Programa.
Hemos prevenido el absentismo planteando una metodología activa y lúdica, presentando las propuestas de manera atractiva y divertida.
Los niños y niñas han tenido la oportunidad de conocer alguna danza perteneciente a la cultura e identidad de origen de las familias de algunos compañeros y compañeras, creando lazos de encuentro con la cultura de acogida, fomentando la tolerancia y respeto ante la diversidad de manifestaciones culturales ajenas.
Por otro lado, los propios maestros y maestras han expresado la importancia de trabajar con los niños y niñas mediante la metodología MUS-E, pues en su rutina diaria les es imposible abordar ciertos aspectos como la educación en el ámbito intercultural y el desarrollo de inteligencia emocional, que el Programa cubre notablemente, agradeciendo las nuevas herramientas y posibilidades que se les presenta mediante la práctica de actividades artísticas como la danza, en este caso.
El alumnado ha explorado las posibilidades expresivas y rítmicas del propio cuerpo, aceptando las posibilidades y limitaciones, ayudando al compañero y compañera cuando lo ha necesitado.
Esto ha sido posible gracias al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha y a la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha.