
Desde el CRA Tierra de Barros, nos transmiten:
En el corazón de un colegio rural, donde el aprendizaje se teje con las manos, las emociones y los sueños, un proyecto artístico ha cobrado vida con una fuerza inesperada. De la mano del programa MUS-E y bajo el paraguas de la Fundación Yehudi Menuhin, los alumnos han creado una manualidad tan simbólica como hermosa: una esfera de papel maché que resguarda en su interior una rosa. Pero esta no es una manualidad cualquiera. Es un puente entre la literatura, el arte y la educación emocional, inspirada en El Principito de Antoine de Saint-Exupéry.
Una Rosa, Un Mundo
En El Principito, la rosa no es solo una flor. Es símbolo de amor, cuidado, responsabilidad y conexión. Es única porque ha sido regada, protegida y valorada por el pequeño príncipe. A partir de esta poderosa metáfora, los alumnos han trabajado de forma transversal varias áreas del conocimiento: la comprensión lectora, la expresión artística, la educación en valores, la creatividad plástica y la expresión corporal.
Cada bola de papel maché ha sido creada con delicadeza y paciencia, utilizando materiales reciclados, fomentando también la conciencia medioambiental. Dentro de cada esfera, cada niño ha colocado una rosa —algunas reales, otras hechas con papel o tela—, simbolizando aquello que consideran más valioso en sus vidas: una persona, un sueño, una emoción, un recuerdo.
El MUS-E como Motor de Transversalidad
Gracias al enfoque integral del programa MUS-E, esta actividad no ha sido un simple taller de manualidades. Ha sido un proceso vivo, donde artistas, docentes y alumnado han compartido espacio para desarrollar la creatividad, el pensamiento crítico y la empatía. La interdisciplinariedad ha estado presente en cada etapa: desde la lectura profunda del texto literario hasta la escenificación teatral que culminará en una actuación abierta a la comunidad.
El teatro, la música y la danza —elementos centrales del MUS-E— se han entrelazado con la narrativa de El Principito para construir una representación final que no solo emociona, sino que educa. Durante la actuación, los niños mostrarán sus esferas-rosas como objetos escénicos, narrando sus significados y transformándolos en pequeñas obras de arte vivas.
Más Allá del Aula
El impacto del proyecto ha trascendido los límites de la escuela. Las familias se han implicado compartiendo historias, ayudando en la creación de las rosas o asistiendo a los ensayos. La comunidad ha redescubierto el valor de la infancia, del arte y de la educación humanista. En un entorno rural marcado por la despoblación, este tipo de iniciativas devuelven ilusión, identidad y cohesión.
Una Educación con Sentido
Esta experiencia demuestra que cuando se enseña con el corazón, el conocimiento florece con raíces más profundas. El programa MUS-E, fiel a la visión de Yehudi Menuhin, ha vuelto a recordarnos que el arte no es un complemento, sino un lenguaje universal que conecta lo emocional, lo intelectual y lo social.
Así, entre bolas de papel maché, rosas simbólicas y palabras que siguen resonando desde las páginas de El Principito, los alumnos han aprendido algo que no se olvida fácilmente: «Lo esencial es invisible a los ojos». Pero en este colegio, gracias al arte, lo esencial también se hace visible, compartido y celebrado.
Este programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz.


