Dibujo y danza inclusiva en el CEIP Gesta de Asturias inspirada en el Stedelijk Museum Amsterdam

 

Los museos no son solo espacios de conservación. También son lugares de documentación, inspiración y diálogo para quienes crean. En ellos se preservan obras, movimientos y lenguajes artísticos, pero también se ofrecen nuevas posibilidades para mirar, interpretar y experimentar. Por eso, cuando un centro educativo trabaja a partir de museos del mundo, el aula se abre a una red de referencias que permite conectar la creación propia con formas de arte desarrolladas en otros contextos, un trabajo en red que es una de las señas de identidad de la metodología MUS-E.

A lo largo de la historia, muchas obras han surgido del cruce entre disciplinas. La ópera une música, teatro, escenografía y movimiento; el cine combina imagen, sonido, interpretación y montaje; y las performances contemporáneas integran cuerpo, espacio, objetos y acción. En todos estos casos, el arte trasciende su medio inicial y genera experiencias que apelan no solo a la mirada, sino también al cuerpo y a la emoción.

Desde esa perspectiva se ha desarrollado el trabajo realizado en el CEIP Gesta de Asturias junto a Blanca Dacal, artista de artes plásticas. La propuesta ha partido del proyecto del centro sobre museos del mundo y ha tomado como referencia el Stedelijk Museum Amsterdam para construir una experiencia en la que dibujo, danza y movimiento se han unido en una misma práctica artística tal y como nos cuenta la propia Blanca:

 

Esta actividad se vincula con el proyecto del centro sobre museos del mundo. En este caso, elegí el Stedelijk Museum Amsterdam porque conecta muy bien con una forma de expresión libre, visual y corporal, donde el arte no solo se mira, sino que también se experimenta con el cuerpo.

Los niños y las niñas pintaron en el suelo, bailaron a través de los trazos y buscaron diferentes maneras de moverse y expresarse. Con los ojos cerrados, con los pies, con las manos y con todo el cuerpo, fueron creando líneas de movimiento que después quedaban reflejadas en el papel.

La actividad permitió trabajar la coordinación, la escucha, la libertad de movimiento y la expresión personal desde una mirada inclusiva. El dibujo y la danza se unieron en una misma experiencia, donde cada gesto, cada desplazamiento y cada trazo formaban parte de una creación común.

 

La experiencia permitió que niños y niñas comprendieran el arte desde una dimensión corporal. El trazo no apareció solo como una línea sobre el papel, sino como la huella de un movimiento. La danza, a su vez, dejó una marca visible, convirtiendo cada gesto en parte de una composición compartida.

El proceso de creación ha quedado recogido en esta pieza audiovisual, que os invitamos a ver a continuación:

 

 

Este programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación del Principado de Asturias, la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia