
El CEIP Palacio Valdés, situado en la histórica ciudad de Avilés, ha desarrollado durante el curso 2025-2026 un proyecto MUS-E muy vinculado a las artes escénicas, aunque en algunos momentos se ha completado con actividades plásticas. Blanca Fernández Dacal ha planteado las sesiones tomando como referencia la idea fuerza del centro, que trabaja por proyectos, y este curso el hilo común ha sido Alicia en el País de las Maravillas.
Desde el principio se buscó que el alumnado no trabajara la obra sólo como un cuento conocido, sino como un lugar al que entrar con el cuerpo, con la voz, con el juego y con la imaginación. Las sesiones se organizaron con una estructura bastante clara, pero dejando siempre espacio para que los niños y las niñas pudieran aportar sus ideas y llevar la propuesta hacia lugares propios.
A través del teatro, la expresión corporal, la improvisación, el teatro de objetos, los títeres y pequeñas dinámicas de construcción de personajes, el alumnado fue entrando poco a poco en el mundo de Alicia. Se trabajaron personajes, arquetipos de los cuentos y de la literatura, situaciones absurdas, cambios de tamaño, caminos, preguntas, encuentros y escenas que permitieron jugar con la palabra y con el movimiento.
Una de las partes importantes fue la ceremonia de la hora del té, donde el alumnado pudo jugar con los gestos, los objetos, las normas inventadas y el humor. También se realizaron propuestas de caracterización con pequeños detalles de vestuario, sombreros, telas o elementos sencillos que ayudaban a transformar el cuerpo y a entrar en el personaje sin necesidad de grandes recursos.
El gimnasio del centro se convirtió en varios momentos en un gran espacio de juego teatral. Se creó un laberinto simbólico inspirado en el viaje de Alicia, y el grupo pudo recorrerlo desde la acción, la escucha y la colaboración. También apareció el ejército de la Reina de Corazones, con dinámicas de grupo, ritmo, orden, desorden y trabajo coral.
En la segunda parte del programa se abrió la puerta a A través del espejo, dejando todavía más espacio a la imaginación. Cruzar el espejo sirvió como metáfora para probar otras formas de mirar, de expresarse y de participar. Se trabajó tanto en equipo como de manera más individual, intentando que cada alumno y alumna pudiera sentirse parte del grupo sin perder su propia manera de estar y de crear.
La música, el movimiento, la escritura, la narración, el resumen oral, la escucha, la comunicación verbal y no verbal estuvieron presentes en muchas sesiones. No se trató solo de hacer teatro, sino de construir un espacio semanal donde el alumnado pudiera expresarse, perder miedo, cooperar y disfrutar del proceso creativo.
Todo el trabajo se ha desarrollado en relación con los objetivos del programa MUS-E y con los valores de la Agenda 2030, especialmente en lo que tiene que ver con la inclusión, la convivencia, la igualdad de oportunidades, la participación y el respeto a la diversidad. El viaje de Alicia ha sido, en realidad, un viaje compartido donde los verdaderos protagonistas han sido siempre los niños y las niñas del centro.
Este proyecto ha recibido una ayuda del Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación del Principado de Asturias, la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco de los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.


