Cuerpo, mirada y respiración en las fotografías del CEIP León Solá de Melilla

 

A veces, el arte en el ámbito escolar no empieza con un objeto terminado ni con una escena final, sino con algo más sencillo y más profundo: una postura compartida, una mirada sostenida y una respiración consciente. En ese tipo de trabajo, el cuerpo se convierte en lenguaje y la educación encuentra una vía para atender no solo a lo que se aprende, sino también a cómo se está con los demás compañeros y las demás compañeras y con uno mismo y una misma.

Eso es lo que muestran las fotografías remitidas desde el CEIP León Solá de Melilla, centradas en dos líneas de trabajo: una serie de posturas de miradas y una práctica de mindfulness. Ambas propuestas sitúan el arte en relación directa con la educación, porque convierten el cuerpo, la atención y la interacción en herramientas para aprender, convivir y regularse. Unas imágenes que muestran una forma de trabajo en la que el arte no se limita a representar, sino que ayuda a estar presentes, a mirar, a sostener y a compartir. 

Desde el centro, explican las imágenes así:

SERIE DE POSTURAS DE MIRADAS

En estas posturas en triángulo, los cuerpos se organizan en un equilibrio compartido. Las piernas activas y los brazos apoyados generan una base estable que permite liberar la mirada. Desde ahí, los niños y las niñas se encuentran: miradas cómplices, que imaginan, que ajustan y que sostienen.

Beneficios físicos:
Estas posturas fortalecen piernas y zona media, mejoran el equilibrio y la coordinación, y desarrollan la conciencia corporal en relación con los demás. El apoyo en los muslos favorece una alineación segura, permitiendo sostener el cuerpo con estabilidad y sin tensión excesiva.

Beneficios emocionales:
El contacto visual crea un espacio de confianza y reconocimiento. Mirarse a los ojos fomenta la empatía, el respeto y el sentido de pertenencia al grupo. Los niños y las niñas experimentan lo que es sostener y ser sostenidos, reforzando la seguridad afectiva.

Reseña desde la neurociencia:
La práctica de atención plena a través del cuerpo, junto con la interacción visual, favorece la regulación emocional y la conexión social. Estudios como los de Daniel J. Siegel destacan cómo la atención consciente y las relaciones interpersonales moldean el cerebro, integrando procesos corporales y emocionales. Asimismo, investigaciones de Ruth Feldman muestran que la sincronía interpersonal —como la que se genera al compartir postura y mirada— fortalece los vínculos y activa sistemas neurobiológicos relacionados con la empatía y el bienestar.

 

MINDFULNESS

En esta práctica, los niños y las niñas dirigen su atención a la respiración, con los ojos cerrados y el cuerpo en quietud. Desde la sencillez del gesto, aprenden a observar lo que ocurre en su interior, cultivando presencia y calma.

Beneficios físicos:
La atención a la respiración favorece la relajación del sistema nervioso, regula el ritmo respiratorio y reduce la tensión corporal. El cuerpo en reposo aprende a encontrar un estado de equilibrio y descanso consciente.

Beneficios emocionales:
Esta práctica ayuda a los niños y las niñas a reconocer y regular sus emociones, disminuyendo la impulsividad y la ansiedad. Fomenta la capacidad de concentración, la paciencia y una mayor conexión con su mundo interno.

Reseña desde la neurociencia:
La investigación en mindfulness en la infancia, como la desarrollada por Sara W. Lazar, muestra que la práctica de la atención plena puede producir cambios en áreas cerebrales relacionadas con la atención, la regulación emocional y la conciencia corporal. Asimismo, estudios de Katherine A. Weare destacan que el mindfulness en contextos educativos mejora el bienestar psicológico, la autorregulación y el rendimiento atencional en niños y niñas.

 

 

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.