
En el CEIP Rosalía de Castro de A Coruña, el trabajo desarrollado junto a Ramiro Neira, artista de teatro, deja ver tres momentos que ayudan a entender bien cómo avanza una sesión artística dentro del centro: disfrutar de las propias creaciones, empezar a definir grupos de trabajo y poner en marcha un “combate de estrategias”. A veces, una secuencia de imágenes basta para mostrar que el teatro no se reduce a una representación final, sino que se construye paso a paso, entre ideas, organización y acción compartida.
Las fotografías remitidas por el centro resumen precisamente ese recorrido. En una primera imagen aparece la idea de disfrutar de las creaciones realizadas, algo que resulta central en cualquier proceso artístico. Reconocer lo que se ha hecho, observarlo y compartirlo con otros compañeros y otras compañeras forma parte del aprendizaje. El arte se relaciona aquí con la educación porque permite que niños y niñas vean que una idea puede tomar forma y que esa forma merece ser mirada y valorada.
La segunda imagen sitúa otro momento importante: el comienzo de la definición de grupos de trabajo. En teatro, organizarse no es un paso secundario. Supone escuchar propuestas, repartirse tareas, pensar con quién y cómo se va a trabajar y asumir que la creación escénica necesita del grupo para avanzar. Esa dimensión colectiva hace que la sesión no solo trabaje la expresión, sino también la cooperación, la escucha y la capacidad de construir algo junto a otros compañeros y otras compañeras.
La tercera imagen, presentada como “combate de estrategias”, introduce además un matiz muy interesante. El teatro también puede ser un espacio para pensar cómo actuar, cómo responder, cómo colocarse en relación con los demás y cómo desarrollar una propuesta desde la atención y la decisión compartida. La palabra estrategia no se entiende aquí desde la confrontación, sino desde la preparación, la observación y la capacidad de intervenir con intención dentro de una dinámica creativa.
En conjunto, estas tres escenas muestran una forma de trabajo muy vinculada al sentido del programa MUS-E. El arte aparece como un proceso en el que niños y niñas crean, se organizan, prueban y aprenden a mirar lo que hacen. En el CEIP Rosalía de Castro, estas imágenes vuelven a recordarlo: crear también es disfrutar, organizarse y pensar juntos y juntas cómo seguir avanzando.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e Formación Profesional de la Xunta de Galicia, a la Consellería de Política Social e Igualdade de la Xunta de Galicia, a la Fundación Paideia Galiza, al Ayuntamiento de A Coruña y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.


