
Desde el CEIP Lope de Vega de Leganés, en Madrid, nos transmitía la artista de danza Rosa Castillo cómo han sido las sesiones: lo aprendido y lo sentido. Así nos lo remitían desde el centro:
Hemos trabajado con 12 grupos, dos grupos de cada nivel, el martes de 1º a 3º nivel, y el jueves de 4º a 6º nivel. En general, podemos decir que se ha generado un ambiente respetuoso, con buen clima de trabajo.
Según la valoración final por parte del alumno, todas las actividades propuestas han sido de buen agrado para ellos, siempre motivadas para aprender nuevas danzas y dinámicas de movimiento diferentes. En general, los niños y niñas exteriorizan sus emociones a lo largo de la intervención, comunicando al resto del grupo sus sentimientos cuando finaliza el espacio de movimiento. En todo momento se ha valorado el trabajo individual y grupal, aceptando las posibilidades y limitaciones de los demás; resaltando la riqueza que aporta el compartir las dinámicas con otros miembros del grupo.
Se ha conseguido que las puestas en común sean más fluidas y con mayor número de participantes a la hora de comunicar ideas, sentimientos, y valoraciones, fomentando de esta manera el juicio crítico ante las propuestas ajenas, tanto verbales como de movimiento. Hemos intentado prevenir el absentismo planteando una metodología activa y lúdica, presentando las propuestas de manera atractiva y divertida. Los niños y niñas han tenido la oportunidad de conocer alguna danza perteneciente a la cultura e identidad de origen de las familias de algunos compañeros y compañeras, creando lazos de encuentro con la cultura de acogida, fomentando la tolerancia y el respeto ante la diversidad de manifestaciones culturales ajenas.
Por otro lado, los propios maestros han expresado la importancia de trabajar con los niños-as mediante la metodología MUS-E, pues en su rutina diaria les es imposible abordar ciertos aspectos como la educación en el ámbito intercultural y el desarrollo de inteligencia emocional, que el Programa cubre notablemente, agradeciendo las nuevas herramientas y posibilidades que se les presenta mediante la práctica de actividades artísticas como la danza, en este caso.
El alumno y la alumna han explorado las posibilidades expresivas y rítmicas del propio cuerpo, aceptando las posibilidades y limitaciones, ayudando al compañero y compañera cuando lo ha necesitado.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.

