Arte en Escena: el “Gernika peregrino” de Sofía Gandarias regresa al Museo de la Paz, memoria recuperada y mirada hacia el presente

 

La obra conocida como El Gernika Peregrino de la pintora Sofía Gandarias ha regresado definitivamente a su lugar de origen: el Museo de la Paz de Gernika, tras casi veinte años de itinerancia por distintos países de Europa y centros culturales. Esta obra, pensada y realizada como testimonio de la memoria del bombardeo del 26 de abril de 1937, recupera ahora su espacio permanente dentro de la exposición del Museo, con una adecuación específica de las salas para acogerla.

Gernika es un tríptico que Gandarias comenzó a gestar emocional y artísticamente en 1997 y presentó en 1998, donándolo posteriormente al Museo. La pieza —que estuvo inicialmente en Gernika entre 1999 y 2002— recorrió museos y espacios expositivos fuera de su ciudad tras la remodelación de la sede local. Durante su recorrido, la obra y sus cinco bocetos preparatorios viajaron por España, Italia y Suiza, llevando consigo el relato de la memoria del bombardeo de 1937 y actuando como embajadora de la memoria histórica de ese episodio.

 

 

El regreso de este tríptico no solo marca la finalización de un largo periplo expositivo, sino que reabre un diálogo con la propia ciudad que lo inspiró y con el sentido que la memoria tiene en contextos actuales. La obra fue concebida como una respuesta frente a la barbarie y una representación pictórica del sufrimiento, de manera que invite a la reflexión sobre la violencia y sus consecuencias. Gandarias combinó elementos visuales potentes para reconstruir narrativas que remiten tanto a hechos concretos como a interrogantes universales, integrando en su pintura referencias históricas y simbólicas.

El Museo de la Paz de Gernika, que abrió sus puertas en abril de 1998 para fomentar la cultura pacífica y el conocimiento de hechos como el bombardeo, incorpora así de nuevo esta obra dentro de su exposición permanente. Esta incorporación es un paso para que visitantes y visitantes puedan acercarse a la memoria de aquel acontecimiento a través de una perspectiva artística y crítica, que complementa los fondos históricos y el discurso del Museo.

El regreso de El Gernika peregrino también invita a pensar qué significa hoy rescatar una obra que ha recorrido el mundo. ¿Cómo se relaciona la historia de Gernika con los desafíos contemporáneos en materia de paz y derechos humanos? La presencia permanente de esta pieza en el Museo de la Paz permitirá continuar esa conversación, interpelando a cada persona que se acerque a ella en su contexto original.