Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid acogió una formación para el voluntariado en hospitales

 

¿Qué necesita una persona voluntaria cuando entra en un hospital para acompañar a niños, niñas y adolescentes? Buena voluntad, por sí sola, no basta. También hacen falta herramientas, recursos y una preparación que permita desarrollar ese acompañamiento de una manera adecuada. Esa fue precisamente la idea que estuvo detrás del curso de Voluntariado de animación en hospitales celebrado los días 6 y 7 de noviembre de 2018 en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

Este curso de “Voluntariado de animación en hospitales”, recogía dos jornadas de formación organizadas por la Escuela de Voluntariado de la Comunidad de Madrid y dirigidas a personas que realizaban voluntariado en hospitales, acompañando a niños, niñas y adolescentes durante sus periodos de ingreso. En total fueron ocho horas de talleres dedicadas a proporcionar recursos que pudieran utilizarse posteriormente dentro de los propios espacios hospitalarios.

La formación utilizó distintas disciplinas artísticas. A través de las artes plásticas se trabajó con el color y se elaboró un juego cooperativo pensado para hospitales. El teatro permitió acercarse al cuento y a la voz, mientras que las artes audiovisuales incorporaron el teléfono móvil como herramienta para realizar animaciones, lightpainting y teatros de sombras. Al finalizar las sesiones, el grupo recibió además una serie de recursos destinados al ocio y al tiempo libre dentro del entorno hospitalario.

Recuperar hoy esta experiencia permite detenernos en una cuestión esencial dentro de este Año Internacional de las Personas Voluntarias: el voluntariado también necesita formación. Dedicar tiempo a otras personas supone asumir un compromiso, pero ese compromiso puede fortalecerse cuando quienes deciden colaborar disponen de herramientas que les permiten desenvolverse mejor en los contextos en los que van a intervenir.

En un hospital, además, ese acompañamiento se desarrolla en unas circunstancias concretas. Las actividades de ocio, creación o expresión pueden abrir espacios diferentes dentro de una estancia hospitalaria, pero para llevarlas a cabo es necesario conocer recursos adaptables, aprender a utilizarlos y disponer de propuestas que puedan trasladarse a situaciones diversas. La formación de 2018 trabajó precisamente en esa dirección, utilizando las artes como medio para ampliar las posibilidades de quienes ya estaban dedicando parte de su tiempo al voluntariado hospitalario.

Dentro de este recorrido por el voluntariado queremos recuperar también experiencias como esta, porque ayudan a mostrar que detrás de cada acción existe muchas veces un proceso previo de preparación. En la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, ocho horas de formación sirvieron para ampliar las herramientas de personas que ya habían decidido implicarse en el acompañamiento hospitalario. Una forma de recordar que cuidar el voluntariado significa también formar a quienes lo hacen posible.