Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el IES Carmen Conde de Las Rozas, Madrid, mostró cómo acercar los valores del voluntariado desde el arte

 

 

Una experiencia de voluntariado adquiere otra dimensión cuando, además de desarrollarse, puede compartirse para que otras personas y entidades conozcan lo aprendido. Eso ocurrió en mayo de 2016, cuando la Fundación Yehudi Menuhin España participó en una jornada organizada por FEVOCAM para intercambiar herramientas, experiencias y buenas prácticas destinadas a educar en los valores del voluntariado.

La educación en valores de voluntariado con FEVOCAM, recogía la participación de la FYME, el 25 de mayo, en el 2º Taller de Herramientas para educar en valores del voluntariado. La jornada reunió a diferentes entidades vinculadas a FEVOCAM, la Federación de Entidades de Voluntariado de la Comunidad de Madrid, en un espacio pensado para poner en común formas de acercar la participación y el compromiso social a distintos contextos.

La aportación de la FYME se centró precisamente en una experiencia desarrollada en el ámbito educativo. Ramiro Adrada, entonces responsable de la Fundación en materia de Participación y Voluntariado, compartió con el resto de entidades un proyecto de promoción del voluntariado y de la participación social llevado a cabo en colaboración con el Ayuntamiento de Leganés en centros educativos de la localidad mediante metodología MUS-E.

El hecho de que este trabajo fuera presentado como experiencia y buena práctica pone de relieve una cuestión importante para el voluntariado: no basta con generar acciones; también es necesario compartir los recursos y aprendizajes que pueden ayudar a extender una cultura de participación

Ese vínculo entre voluntariado y educación resulta especialmente relevante. La acción voluntaria necesita personas dispuestas a implicarse, pero esa disposición también puede cultivarse. Acercar los valores del voluntariado a los centros supone abrir espacios para hablar de participación, solidaridad y responsabilidad con lo que sucede alrededor, ofreciendo a chicos y chicas la posibilidad de preguntarse qué lugar pueden ocupar dentro de su comunidad.

El encuentro organizado por FEVOCAM añadió otra capa a ese trabajo: el valor de la red. Compartir una experiencia con otras entidades permite contrastar metodologías, conocer recursos diferentes y hacer que una propuesta desarrollada en un lugar concreto pueda servir también de referencia fuera de él.

Durante este Año Internacional de las Personas Voluntarias recuperamos aquella noticia porque muestra que fomentar el voluntariado significa también educar para él y compartir aquello que funciona. Una sesión en un centro puede generar reflexión entre chicos y chicas, pero cuando esa experiencia se documenta, se muestra y se pone en común con otras entidades, su alcance puede crecer.