El CEIP Hipódromo de Melilla celebra la diversidad biológica a través de las artes

 

Antes de aprender un concepto, a veces hace falta sentirlo. Eso es lo que sucede cuando el arte entra en la escuela y convierte una fecha señalada en una experiencia compartida. En esta ocasión, el Día de la Diversidad Biológica y Marina en el CEIP Hipódromo de Melilla se ha trabajado desde la escena, el movimiento y la creación colectiva, junto a las artistas María Mansilla, de música y teatro, y Maribel Dimas, de danza, que nos lo contaban así:

Con motivo de la celebración del Día de la Diversidad Biológica y Marina, el alumnado de 5.º y 6.º de Educación Primaria del CEIP Hipódromo participó en una representación artística en la que la danza, la expresión corporal, el teatro visual y los recursos creativos se unieron para sensibilizar sobre la importancia de proteger los ecosistemas marinos.

La actividad se desarrolló en colaboración con la coordinación del programa MUS-E y varias tutoras del centro, integrando contenidos relacionados con el cuidado del medioambiente, la biodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. A través de una historia ambientada en el fondo marino, el alumnado dio vida a diferentes personajes y especies marinas, transmitiendo mensajes sobre el respeto a la naturaleza y la necesidad de conservar nuestros océanos.

La puesta en escena destacó por el uso de luz negra, materiales fluorescentes y elementos visuales creados por el propio alumnado, favoreciendo un proceso de aprendizaje basado en la creatividad, la experimentación y el trabajo cooperativo. Durante los ensayos y la representación, los niños y niñas desarrollaron habilidades relacionadas con la expresión artística, la coordinación, la memoria, la comunicación y la confianza en sí mismos.

La representación fue disfrutada por todo el alumnado del centro y también pudo compartirse con la comunidad educativa del CEIP Real, que cedió sus instalaciones para una de las actuaciones. Esta colaboración entre centros educativos permitió ampliar el alcance de la actividad y fortalecer los vínculos de convivencia y aprendizaje compartido entre ambas comunidades escolares.

La experiencia puso de manifiesto cómo las artes pueden convertirse en una herramienta eficaz para abordar contenidos medioambientales y sociales, fomentando la sensibilidad hacia el entorno, el compromiso con su cuidado y el desarrollo de valores como la cooperación, la responsabilidad y el respeto por la diversidad en todas sus formas.

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla, la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.