El CPI Plurilingüe Eusebio Lorenzo Baleirón de Galicia da vida a su rincón MUS-E dejando huella y palabra

 

A veces, un rincón del centro puede convertirse en mucho más que un espacio físico. Puede llegar a ser un lugar de memoria, de identidad compartida y de reconocimiento de todo lo vivido a lo largo del curso. Eso es lo que ha ocurrido en el CPI Plurilingüe Eusebio Lorenzo Baleirón de Galicia, donde el programa MUS-E ha tomado forma en un rincón propio construido desde la huella y desde la reflexión.

La propuesta ha consistido en dar vida a ese rincón MUS-E dejando una marca visible del paso de niños y niñas por el programa y acompañándola de una reflexión sobre lo que esta experiencia ha significado dentro del centro. El gesto de dejar la huella convierte la presencia de cada uno y cada una en algo tangible, mientras que la palabra permite poner nombre a lo que se ha compartido, aprendido y sentido.

Lo realizado tiene una relación muy clara con el arte. No se trata solo de decorar un espacio o de reunir elementos visuales, sino de transformar un lugar cotidiano en una creación colectiva con sentido. El arte aparece aquí como una forma de hacer visible lo que muchas veces queda en la experiencia interna: el vínculo con el grupo, la vivencia del proceso y la conciencia de formar parte de algo común. La huella no funciona solo como imagen, sino también como símbolo de pertenencia y de paso por una propuesta que deja marca.

 

 

Además, incorporar una reflexión sobre el programa amplía el alcance de la actividad. Crear no consiste únicamente en producir una forma o una composición; también implica pensar sobre lo que se ha hecho y reconocer qué valor tiene. En este caso, el rincón MUS-E se convierte en un espacio donde la expresión plástica y la reflexión se encuentran. Por un lado, queda la huella física. Por otro, queda la palabra que ayuda a entenderla.

Ese cruce entre imagen y pensamiento responde bien a una de las claves del programa MUS-E: el arte como herramienta para la convivencia, la expresión y la construcción de comunidad educativa. Gracias al legado de Yehudi Menuhin, nuestro fundador, hoy el arte puede seguir ocupando un lugar real en los centros, como en este rincón, y ayudar a que niños y niñas, docentes y comunidad educativa encuentren nuevas formas de compartir procesos y de dejar constancia de ellos.

 

Esto ha sido posible gracias a la Consellería de Educación, Universidade e Formación Profesional, la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia, la Fundación Paideia, el Ayuntamiento de A Coruña y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.