
Hay aprendizajes que no se explican solo con palabras. A veces se sostienen con una postura, con una respiración compartida o con una mano que acompaña a otra. En propuestas como esta, el cuerpo se convierte en una herramienta educativa y el arte aparece como una forma de atención, de relación y de presencia. Eso es lo que muestran las imágenes remitidas desde el CEIP Real de Melilla, donde el trabajo corporal se desarrolla a través de posturas de yoga en grupo.
Desde el centro lo explican así:
EL ÁRBOL EN CÍRCULO
En esta práctica, los niños y las niñas realizan la postura del árbol en círculo, orientando la mirada hacia el centro común. El cuerpo se organiza en equilibrio, mientras la atención se recoge y se comparte en un mismo espacio de presencia.Beneficios físicos:
La postura del árbol mejora el equilibrio, la estabilidad de tobillos y piernas, y fortalece la musculatura postural. Al sostener el peso en un solo apoyo, se desarrolla la propiocepción y la coordinación, afinando la capacidad de ajuste corporal.Beneficios emocionales:
La práctica en grupo genera sensación de pertenencia, calma y cohesión. Mirar hacia el centro favorece la sensación de unidad y reduce la dispersión, ayudando a los niños y las niñas a sentirse parte de algo compartido, lo que refuerza la seguridad emocional.Atención plena y neurociencia:
La postura del árbol, sostenida con atención consciente, entrena la capacidad de focalizar la atención en el presente, reduciendo la distracción. En términos de neurociencia, el equilibrio requiere la integración de redes sensoriomotoras y atencionales, implicando al cerebelo y a la corteza prefrontal en la regulación del control postural y la atención sostenida. Investigaciones en mindfulness en infancia, como las de Mark T. Greenberg, muestran que prácticas de atención plena en contextos escolares mejoran la autorregulación, la atención sostenida y la conducta prosocial. En grupo, esta práctica amplifica la sensación de sincronía y regulación compartida, favoreciendo estados de calma colectiva.
GUERRERO 3 EN CÍRCULO
En esta práctica, los niños y las niñas se disponen en círculo tomados y tomadas de las manos y realizan la postura del guerrero III, inclinando el cuerpo hacia adelante y elevando una pierna. El equilibrio individual se sostiene gracias al apoyo del grupo, creando una red de confianza compartida.Beneficios físicos:
La postura del guerrero III fortalece piernas, glúteos y zona media, mejora el equilibrio y la estabilidad global del cuerpo, y desarrolla la coordinación neuromuscular. El trabajo en grupo añade ajustes continuos que refinan la propiocepción y el control postural.Beneficios emocionales:
El apoyo de las manos en círculo genera seguridad, pertenencia y cooperación. Los niños y las niñas experimentan la confianza en el grupo como sostén real, lo que reduce el miedo al desequilibrio y favorece la valentía, la conexión y la alegría compartida.Atención plena y neurociencia:
El equilibrio dinámico en coordinación con otros y otras exige una atención sostenida al cuerpo, al espacio y a los demás compañeros y las demás compañeras, lo que fortalece la capacidad de presencia. Desde la neurociencia, el control del equilibrio implica la integración entre cerebelo, sistema vestibular y corteza prefrontal, responsables de la regulación del movimiento y la atención. Estudios en neuroeducación y aprendizaje social, como los de Daniel Goleman, destacan que la sincronización grupal y la atención compartida favorecen la regulación emocional y el desarrollo de la inteligencia social. En este tipo de prácticas, el cuerpo se convierte en un canal de conexión, donde el equilibrio individual se amplifica a través del vínculo.
DANZARÍN EN CÍRCULO
En esta práctica, una niña explora la postura del danzarín, sosteniendo el pie con una mano mientras proyecta el cuerpo hacia el frente. El trabajo se realiza en círculo y con apoyo de una silla, que ofrece seguridad y facilita la progresiva autonomía en el equilibrio.Beneficios físicos:
La postura del danzarín fortalece piernas, tobillos y musculatura del tronco, a la vez que mejora la flexibilidad de cadera y la coordinación global. El uso de apoyo externo permite una progresión segura en el desarrollo del equilibrio y la propiocepción.Beneficios emocionales:
La combinación de autonomía y apoyo favorece la confianza, la seguridad y la autoestima. El círculo aporta contención grupal, mientras que la exploración individual del equilibrio fomenta la superación personal en un entorno seguro.Atención plena y neurociencia:
Esta práctica requiere una atención sostenida al cuerpo en movimiento, integrando foco atencional, ajuste postural y regulación emocional. Desde la neurociencia, el equilibrio en posturas dinámicas activa circuitos cerebelosos y redes frontoparietales implicadas en la atención y el control motor. Investigaciones en aprendizaje motor y desarrollo infantil, como las de Jean Decety, señalan que la acción corporal guiada en contextos seguros favorece la integración entre percepción, acción y regulación emocional. El apoyo externo progresivamente reducido permite al sistema nervioso construir confianza en la estabilidad interna, mientras el entorno grupal sostiene la sensación de seguridad.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.


