
Una de las patas sobre las que ha asentado el programa MUS-E en estos 25 años ha sido la de crear una red de cooperación entre los centros adscritos al programa. Estas experiencias compartidas sirven para intercambiar experiencias, ideas, aciertos y cosas que mejorar y, sobre todo, crean un clima de unión difícil de describir en unas pocas líneas.
El compartir la visión transformadora del mundo desde el arte, independientemente de su disciplina, siempre conlleva una comunión entra las personas que comparten ese lazo. Por eso la celebración de encuentro intercentros es una de las partes esenciales del programa.
Si, además, se hace en un espacio fuera de las aulas, en la naturaleza, esa comunión se multiplica y todos los centros participantes tienen una experiencia que recordar para siempre. Tal es el caso del recuerdo de estos 25 años de MUS-E que os traemos hoy en el que celebramos uno de estos encuentros intercentros en la playa de la Barceloneta: