
El equilibrio no se construye en solitario. Para sostenerse, el cuerpo necesita apoyo, confianza y atención hacia la otra persona. Desde esta idea se desarrolló la sesión MUS-E realizada en el CEIP Príncipe Felipe de Ceuta junto al artista de circo y danza Daniel De Oliveira, una actividad que abordó el Día Internacional de la Mujer a través de la práctica corporal.
En esta sesión, niños y niñas trabajaron mediante el acroyoga, una disciplina que combina movimiento, cooperación y escucha entre las personas que comparten la práctica. Las posturas requieren coordinación y equilibrio, pero también implican comprender que el propio cuerpo se sostiene mejor cuando existe apoyo mutuo.
Tal y como nos trasladan desde el centro:
En nuestra clase MUS-E de esta semana celebramos el Día Internacional de la Mujer a través de la práctica del acroyoga en parejas. Los niños y niñas experimentaron posturas cooperativas, como el “barquito”, que requieren equilibrio, confianza y trabajo en equipo.
La actividad nos permitió reflexionar sobre una idea sencilla pero importante: cuando nos apoyamos unos a otros, todos podemos crecer más fuertes. También hablamos sobre la importancia de las mujeres en nuestras vidas — madres, abuelas, profesoras y muchas otras que inspiran cuidado, valentía y sabiduría cada día.
Entre risas, retos y mucha concentración, la clase demostró que el respeto, la colaboración y la empatía también forman parte de la práctica del yoga.
A través de estas dinámicas, el movimiento se convirtió en una metáfora de la vida cotidiana. Mantener una postura requiere atención al propio cuerpo y al de la persona con la que se comparte la práctica. De la misma manera, crecer implica reconocer el apoyo que otras personas ofrecen en distintos momentos.
Esta propuesta conecta con la visión de Yehudi Menuhin, que defendió que el arte y la expresión corporal debían formar parte de la educación porque permiten desarrollar sensibilidad hacia otras personas y fortalecer la convivencia. En este caso, el acroyoga ha permitido trabajar valores como la cooperación, la confianza y el respeto desde la experiencia directa. Esta sesión ha mostrado cómo el arte del movimiento puede abrir espacios para reflexionar sobre el papel de las mujeres en la vida diaria, y sobre la importancia del apoyo mutuo para construir equilibrio personal y colectivo.
Este programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Ciudad Autónoma de Ceuta y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.