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La igualdad de género es uno de los pilares fundamentales para construir una sociedad justa, y ese compromiso empieza en casa. Aunque se han logrado avances importantes, aún persisten desigualdades en la distribución de las tareas domésticas.
El Programa CODI (Competencias Digitales para la Infancia) se divide en cinco áreas temáticas que abarcan la práctica totalidad de la vida digital de un niño, niña, joven o adolescente en función de tres líneas aptas para diferentes edades.  Partiendo de esa base, la Fundación Yehudi Menuhin España ha adaptado esos contenidos a su propia metodología para creal el programa CODIArte cuto primer encuentro presencial se llevó a cabo el pasado fin de semana en el Albergue de La Esgaravita de la ciudad madrileña de Alcalá de Henares. En este encuentro se abordaron distintos aspectos del entorno digital en los que adolescentes de los IES Barrio Loranca y el IES Joaquín Araújo participaron de manera activa. Uno de los focos estuvo puesto en el trabajo sobre la identidad digital y la reputación online, ejes clave del área temática 3 del Programa CODI, que fue coordinado por María Martul, fotógrafa, profesional del audiovisual y doctoranda en comunicación.
Un simple folio puede convertirse en un instrumento cuando lo acompañan el ritmo, el cuerpo y la imaginación. Así lo han demostrado Sayuri y la comunidad educativa del CEIP Francisco Giner de los Ríos, en Andalucía, durante un taller intergeneracional en el que la música y el movimiento fueron protagonistas.
El juego de “Las Estatuas”, muy común en la infancia, es un ejercicio consiste en que los participantes detienen su cuerpo completamente en una determinada posición, como si fueran esculturas. A través de él pueden representarse todo tipo de situaciones, animales, acciones…
En ocasiones, el arte no solo transforma la mirada, también traza caminos vitales. Es el caso de Abir Zadak, quien comenzó su recorrido en MUS-E como niña participante del programa y que hoy, años después, ha regresado como artista de artes plásticas en la Ciudad Autónoma de Ceuta. Su historia, compartida en una conversación con Anabel Domínguez Contreras, directora de la Fundación Yehudi Menuhin España, es una de esas que nos recuerda el poder real de los procesos sostenidos y el impacto profundo que pueden tener las experiencias artísticas en el desarrollo personal.