Practicando yoga como lenguaje común en el CEE Proa de Cáceres

 

Las sesiones MUS-E de yoga desarrolladas en el CEE Proa de Cáceres, guiadas por la artista de yoga Verónica Rodríguez, han ofrecido a niños y niñas un espacio de trabajo corporal donde el movimiento consciente, la respiración y la atención han sido el eje de cada encuentro. A través de propuestas sencillas y adaptadas, el yoga se ha convertido en una herramienta para explorar el cuerpo, reconocer sensaciones y compartir experiencias desde el respeto y la escucha.

Las imágenes recogidas durante estas sesiones muestran cómo el yoga trasciende el aula y se adapta a cualquier contexto. Cuando las circunstancias han llevado la práctica al pasillo, la actividad no se ha detenido: el espacio se ha transformado en un lugar válido para continuar el trabajo corporal, demostrando que el yoga no depende del entorno, sino de la disposición a estar presentes. ¿Puede cualquier lugar convertirse en un espacio para la calma y la atención? En estas sesiones, la respuesta ha sido clara.

La respiración ha ocupado un lugar central en el proceso. A través de dinámicas grupales, niños y niñas han participado en actividades orientadas a tomar conciencia de la importancia de respirar por la nariz, observando cómo el aire entra y sale del cuerpo. Este trabajo ha permitido integrar la respiración como un recurso accesible para acompañar el movimiento, favorecer la concentración y generar momentos de pausa compartida.

 

 

El acompañamiento ha sido otro de los elementos clave. En una de las sesiones, se ha trabajado la postura del camello con apoyo físico, mostrando cómo el yoga también es un ejercicio de confianza y cooperación. La imagen de una de las alumnas realizando esta postura con la ayuda de su profesora de educación física refleja el valor del cuidado mutuo y del trabajo conjunto, donde cada persona encuentra su forma de participar y avanzar.

Estas sesiones de yoga han demostrado que el arte del movimiento consciente puede abrir espacios de encuentro, incluso en los lugares más inesperados, y que cada práctica compartida contribuye a construir una experiencia común basada en la atención, el respeto y la presencia.

 

 

Este programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.