
La música son más que unas notas que forman una canción, una melodía. Es una forma de que la manera de moverse y reflexionar sea diferente y única. Esta música ha llegado al CEIP Pintor Eduardo Morillas de Melilla precisamente para eso: una oportunidad de sentir esas notas y conocernos más a nosotros mismos. Junto con la artista de música Nuria Torrella, la sesión se centró en explorar los gustos musicales de los niños y niñas de quinto de primaria, invitándoles a reflexionar sobre aquello que escuchan, lo que sienten y la manera en que la música forma parte de su vida cotidiana.
El punto de partida de la sesión fue una dinámica de análisis y puesta en común en la que cada niño y cada niña elaboró un pequeño esquema con sus estilos musicales preferidos. Esta actividad permitió abrir un espacio de diálogo, escucha y descubrimiento mutuo, donde cada persona pudo compartir aquello que le emociona y le representa musicalmente.
Las palabras de la artista describen perfectamente cómo fue la sesión, todo ello a partir de una pregunta:
¿Cuál es el estilo musical favorito de los alumnos de quinto de educación primaria en el CEIP Pintor Eduardo Morillas?
Los alumnos de quinto de primaria del CEIP Pintor Eduardo Morillas de Melilla han hecho un esquema de sus estilos musicales favoritos, desde el pop hasta el flamenco, pasando por música de videojuegos o el moderno phonk. Estilos de música tan diversos como la diversidad enriquecedora de la vida. Nuestros gustos son motivo de nuestras emociones, saber lo que nos gusta y lo que no, su porqué. Todo está bien. A veces nos guiamos de lo que escuchamos en hobbies o lo que escuchamos de nuestras familias; de esta manera los gustos a veces se pegan y a veces se crean solos. La música ayuda a enriquecernos como cultura, como lenguaje, como emoción, como parte de nuestros compañeros para convertirnos en diversidad.
A partir de esta reflexión colectiva, la artista propuso ejercicios musicales en los que los niños y niñas pudieron relacionar ritmo, identidad y expresión personal. El arte, una vez más, se convirtió en un lenguaje común donde cada voz puede encontrar su espacio sin necesidad de comparación. Cada niño y cada niña pudo reconocer su propia identidad, y aprender a valorar la de quienes les rodean, construyendo así una convivencia más abierta, creativa y consciente.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla.




