
Durante las sesiones, el artista José Antonio López Almodóvar (MagoJoz), introdujo distintos juegos de ilusionismo que invitaban a pensar en cómo funcionan las cosas y en qué papel juega la atención compartida. Las niñas y los niños pudieron experimentar el asombro, pero también participar en pequeños desafíos que requieren concentración, colaboración y una mirada curiosa hacia lo inesperado. En cada dinámica, la magia actuó como detonante para reflexionar sobre lo que vemos, lo que creemos ver y lo que podemos construir juntos cuando dejamos lugar a la creatividad.
¿Qué ocurre cuando la magia entra en el aula como herramienta educativa? Esa es la pregunta que ha guiado el trabajo desarrollado en el CEIP Miramontes, en Azuaga (Extremadura). La magia se ha convertido en un espacio común para observar, escuchar, imaginar y descubrir nuevas formas de relacionarse con el entorno.
El arte se convirtió así en una vía para trabajar la confianza, la expresión y el pensamiento crítico. Lejos de ser un simple espectáculo, cada truco fue un recurso pedagógico que ayudó a comprender la importancia del respeto, la cooperación y la escucha activa. Las risas y los gestos de sorpresa se mezclaron con momentos de análisis, mostrando que el ilusionismo puede abrir puertas a aprendizajes que van más allá de la técnica. La magia, entendida como herramienta educativa, ofreció un lenguaje accesible para todas y todos, fomentando la participación activa y mostrando que el asombro también enseña.
El trimestre avanza, pero las experiencias vividas permanecen: manos que colaboran, ojos que observan con atención y voces que se animan a compartir ideas. Un recordatorio de que el arte, cuando entra en el aula, transforma la forma de aprender y nos invita a mirar el mundo desde nuevas perspectivas.
Este programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.




