La danza se transforma en un lenguaje para conocerse en el CRA Tierra de Barros de Badajoz

 

La danza ofrece un espacio donde el cuerpo encuentra palabras propias. A través del movimiento, niños y niñas descubren maneras de expresar lo que sienten, de escucharse y de relacionarse con quienes les rodean. En el CRA Tierra de Barros, este trimestre lleno de MUS-E ha estado marcado por la danza en sus múltiples posibilidades, guiado por los artistas de danza Esther García y Pedro Cruz. El trabajo desarrollado en el centro, ha permitido explorar ese vínculo entre movimiento y emoción. 

Según nos trasladan desde el centro, una de las sesiones destacadas estuvo dirigida por Pedro, quien propuso una dinámica que combinaba movimiento, ritmo y juego para acercarse al reconocimiento emocional desde la música. Según las palabras que nos llegan desde el centro:

Pedro dirige en esta sesión una dinámica en la que combina movimiento, ritmo y juego para trabajar las emociones a través de la música. Aquí guía al grupo de niños y niñas en actividades participativas – como saltos rítmicos y juegos de coordinación – que fomentan la expresión corporal, la escucha activa y la cooperación. Con estas propuestas, Pedro crea un ambiente motivador donde el alumnado aprende a reconocer y canalizar sus emociones mientras disfruta y se divierte.

Mediante estas propuestas, se generó un ambiente en el que el grupo podía explorar cómo responde el cuerpo ante distintas sensaciones, cómo coordinarse y cómo colaborar desde el gesto y desde la atención al otro y a la otra.

 

 

Por su parte, Esther desarrolló sesiones centradas en la relación entre música, respiración y expresión emocional, con ejercicios pensados para que cada niño y niña pudiera tomar conciencia de su propio movimiento. La descripción del centro recoge con claridad este enfoque:

En la sesión, Esther guía a los niños a través de actividades que combinan movimiento, música y expresión emocional. Los alumnos y alumnas trabajan la conciencia corporal y la gestión de emociones mediante ejercicios rítmicos, respiración y juegos musicales que fomentan la concentración y el bienestar. Ester crea un ambiente relajado y creativo donde cada niño puede explorar cómo se siente, aprender a expresarlo y disfrutar del proceso a través de la música.

Sin duda, un cierre de trimestre que abre camino para seguir profundizando en el poder del arte como motor educativo, humano y colectivo en el CRA Tierra de Barros.

 

 

 

Este programa es posible gracias a la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz.