
Improvisar es escuchar, reaccionar y construir junto a otras personas en tiempo real. En el CEIP Velázquez de Melilla, una de las sesiones ha tomado la improvisación como punto de partida para trabajar la narración oral, la creatividad y la cooperación a través del juego escénico. La propuesta ha estado acompañada por María Mansilla, artista de música y teatro, que ha guiado la actividad desde un enfoque participativo y cercano.
Durante la sesión, el aula se transformó en un espacio de invención colectiva. A través de dinámicas teatrales y del uso de una gran ruleta como elemento central, niños y niñas se adentraron en la creación de historias sin guion previo. El arte escénico se convirtió así en una herramienta para pensar rápido, aceptar propuestas ajenas y construir relatos compartidos, donde cada aportación encontraba su lugar.
Tal y como recoge el texto remitido, así se ha desarrollado esta sesión, que no ha dejado indiferente a ningún alumno y alumna:
Los alumnos y alumnas del CEIP Velázquez descubren la improvisación de historias a través de una sesión MUS-E. Y es que, el alumnado experimentó la creación de historias improvisadas. La actividad, diseñada para estimular la imaginación y la expresión oral, contó con la presencia de una gran ruleta que dinamizó la jornada de forma divertida y sorprendente.
Cada parte incluía una historia distinta: aventuras fantásticas, situaciones misteriosas, personajes inesperados o experiencias cotidianas con un toque especial. Los alumnos, por grupos, giraban la ruleta y, una vez seleccionado el tema al azar, debían inventar en equipo un relato improvisado.
Sin preparación previa, los niños crearon personajes, escenarios y argumentos sobre la marcha, desarrollando su creatividad y aprendiendo a colaborar. La propuesta fomentó además habilidades comunicativas y reforzó la confianza para hablar en público.
La sesión finalizó con la exposición de las historias inventadas, generando un ambiente de diversión, interés y mucha participación. Una actividad enriquecedora que acercó el arte y la narración a los alumnos del CEIP Velázquez de manera lúdica y motivadora.
Más allá del ejercicio narrativo, la improvisación permitió trabajar la escucha activa, el respeto por los turnos de palabra y la capacidad de adaptarse a lo inesperado. Cuando no hay tiempo para preparar nada y solamente queda confiar en el grupo, el teatro ofrece ese espacio de ensayo donde equivocarse forma parte del proceso.
Os dejamos a continuación el vídeo de la sesión, una pequeña muestra de las grandes cosas que el alumnado aprende durante las sesiones MUS-E:
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través de su convocatoria del 0,7%.


