En el CEIP Encarna León de Melilla el Yoga se convierte en una oportunidad para trabajar en equipo, comunicarse y aprender a empatizar

 

El trabajo corporal consciente a través del yoga se ha integrado en las sesiones como una vía para acompañar procesos de atención, regulación emocional y convivencia dentro del grupo. Desde esta perspectiva, el movimiento no se plantea como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para favorecer la escucha, el respeto y la relación con el propio cuerpo y con el de los demás. En el marco del programa MUS-E, estas prácticas se desarrollan desde el arte como lenguaje común y accesible.

Una de las dinámicas trabajadas con la artista de Yoga Inma Gaitán en el CEIP Encarna León de Melilla, ha sido El círculo de la cobra. En esta propuesta, el grupo realiza la postura de la cobra dentro del Saludo al Sol, explorando el movimiento consciente y la respiración desde un trabajo corporal compartido. La disposición en círculo permite generar un espacio común en el que cada niño y cada niña puede atender a su propio cuerpo, al tiempo que reconoce la presencia del grupo. La atención, la escucha y el respeto se convierten en elementos centrales de la práctica.

La postura de la cobra contribuye a mejorar la postura y la conciencia corporal, favorece la respiración consciente y la atención, y acompaña procesos de regulación emocional y confianza corporal. Estas dimensiones se trabajan de manera progresiva, integrando el movimiento con la calma y la observación, aspectos que forman parte del enfoque del programa MUS-E. La práctica de yoga en el ámbito escolar se asocia, además, con mejoras en la atención, la regulación emocional y el bienestar psicológico en niños y niñas, tal y como señalan estudios como el de Cramer et al. (2014).

A lo largo de las sesiones, el yoga ha favorecido la competencia personal y social y la de aprender a aprender, ayudando a las niñas y a los niños a gestionar sus emociones y mejorar su concentración. Asimismo, se ha promovido la competencia ciudadana, fomentando el respeto, la cooperación y la empatía. Desde un enfoque inclusivo, se ha trabajado la conciencia y la expresión culturales, valorando la diversidad como parte del grupo.

Tal y como recoge la valoración del proceso:

Las sesiones están centradas en el trabajo de la atención y la regulación emocional a través de ejercicios sencillos y juegos corporales. Para ello, se fomenta el respeto, la cooperación y la escucha activa, contribuyendo a mejorar la convivencia y la cohesión del grupo.

Las niñas y los niños han aprendido a identificar y expresar sus emociones de manera asertiva, fortaleciendo su autonomía emocional y su capacidad para resolver conflictos de forma pacífica. Se ha promovido el respeto hacia la diversidad y la responsabilidad con el entorno, sensibilizándolos sobre la importancia de cuidar a los demás y al medio ambiente.

 

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla.