
Mika Franganillo, artista de audiovisuales, nos hace llegar lo trabajado en el IES Pau Claris de Barcelona, donde han tenido gran importancia actividades relacionadas con la responsabilidad:
El alumnado del IES Pau Claris, participante del programa MUS-E, ha vivido estas semanas una jornada artística centrada en la presentación del programa MUS-E y CreAcciona, acompañada de una serie de ejercicios prácticos sobre inclusión, consentimiento y responsabilidad.
La sesión comenzó con una introducción dinámica y participativa en la que se explicó el sentido del programa y la figura de Yehudi Menuhin, impulsor de una iniciativa que defiende la presencia del arte en la escuela como herramienta de transformación social. A través de preguntas abiertas, el alumnado reflexionó sobre qué es el arte y por qué es importante integrarlo en el entorno educativo.
Posteriormente, se presentó el nombre del programa —CreAcciona— y sus tres pilares fundamentales: comunidad, teatro y audiovisuales. El grupo debatió qué significa el teatro, qué función pueden tener la fotografía y el vídeo en la expresión artística y cómo se construye una comunidad sólida. Para profundizar en este último concepto, se trabajaron tres valores esenciales: inclusión, consentimiento y responsabilidad, abordados desde la experiencia corporal directa.
La jornada continuó con una presentación grupal en círculo, donde cada participante dijo su nombre acompañado de una reverencia personal, fomentando la escucha y el reconocimiento mutuo.
En la primera actividad, centrada en la inclusión, el alumnado trabajó en parejas mediante un ejercicio de co-creación con las manos. Una persona iniciaba una forma y la otra respondía de manera complementaria, permitiendo que el cuerpo acompañara el gesto. Más adelante, dos parejas se unieron formando cuartetos para crear formas y movimientos colectivos, practicando la escucha activa y la creación compartida.
La segunda actividad abordó el consentimiento a través de la exploración de la distancia física. Manteniendo el contacto visual, las parejas experimentaron con la proximidad y aprendieron a identificar las señales del propio cuerpo. Cuando se alcanzaba un límite, este debía marcarse con la mano o con un “stop”, que la otra persona debía respetar. El ejercicio fomentó la comunicación no verbal, el cuidado mutuo y el respeto de los límites personales.
En la tercera propuesta, enfocada en la responsabilidad, las parejas trabajaron el equilibrio con las palmas presionadas entre sí. Una persona intentaba desestabilizar a la otra mediante distintos tipos de movimiento —rápido, lento, suave o intenso— y después intercambiaban roles. El objetivo era comprender la responsabilidad sobre el propio cuerpo y las propias acciones en relación con los demás.
En las siguientes sesiones, se realizó el ejercicio del “títere con hilos”, donde una persona guiaba visualmente a otra sin utilizar palabras, reforzando la comunicación gestual. Finalmente, se llevó a cabo la “secuencia del espejo”, en la que el alumnado practicó la sincronización y la precisión en la reproducción de movimientos, buscando tal nivel de coordinación que resultara imposible distinguir quién lideraba y quién seguía.
Este tipo de iniciativas son importantes porque integran el arte como herramienta pedagógica para trabajar valores fundamentales en la convivencia escolar. El proyecto no sólo impulsa la creatividad y la expresión corporal, sino que también fortalece la cohesión del grupo, mejora la comunicación y promueve una cultura basada en el respeto y la inclusión. La comunidad educativa valora positivamente estas experiencias, que refuerzan el desarrollo emocional y social del alumnado a través del teatro y los lenguajes audiovisuales.
Este programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, al Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña, el Consorci d’Educació de la ciudad de Barcelona y el Ajuntament de Barcelona.


