
Terminamos el primer trimestre del curso 2025-26 y es un buen momento para que los centros y artistas recapitulen lo que han hecho en estos meses. En esta entrada, el artista de circo Jorge Ávila Antelo nos ha transmitido lo vivido y realizado en el CEIP Manuel Azaña de Madrid. Un testimonio que os compartimos íntegro:
Las alumnas de 5º de Primaria del CEIP Manuel Azaña han disfrutado esta semana de un taller muy especial dentro del programa MUSE: una sesión de elaboración y manipulación de malabares tipo palos chinos, guiada por el artista y pedagogo Jorge Ávila Antelo.
Lejos de ser solo un acercamiento al mundo del circo, el taller se convirtió en una experiencia integral donde la creatividad, el reciclaje, la cooperación y la expresión corporal se entrelazaron para dar vida a un espacio de juego consciente y comunitario.
Circo social: aprender haciendo, compartir creando
Durante el taller, las participantes no solo construyeron sus propios malabares, sino que exploraron cómo el circo puede convertirse en una herramienta de crecimiento personal y colectivo. El circo social potencia valores fundamentales como:
- Participación y trabajo en equipo
- Confianza, respeto y apoyo mutuo
- Escucha del propio cuerpo y de las demás personas
- Autonomía, creatividad y disfrute del aprendizaje
Las dinámicas de manipulación permitieron a las alumnas descubrir que el circo es un lenguaje universal donde todas pueden expresarse y encontrar su propio ritmo.
Sostenibilidad en acción: malabares con materiales reciclados
Uno de los ejes más potentes de esta propuesta fue su enfoque en la sostenibilidad y el ecologismo. Todos los palos chinos se elaboraron con materiales reciclados, demostrando que el arte y el juego pueden surgir de aquello que muchas veces consideramos desecho.
Este gesto —tan simple como significativo— transmitió a las alumnas la importancia de:
- Repensar el uso de los materiales,
- Crear desde lo que ya existe,
- Comprender el valor ambiental de cada pequeña acción,
- Vincular la creatividad a una conciencia ecológica real.
Un espacio para imaginar, transformar y actuar
El taller, impulsado por Jorge Ávila Antelo, se consolidó como un laboratorio de expresión donde las niñas pudieron experimentar, equivocarse, colaborar y celebrar sus logros. Una propuesta que combina arte, educación y sostenibilidad, alineada con los valores del programa MUSE y con la misión del CEIP Manuel Azaña de ofrecer experiencias significativas y transformadoras.
Sin duda, una iniciativa que deja huella y que recuerda que el circo —cuando se vive desde el juego, el cuidado y lo colectivo— tiene la capacidad de transformar miradas y encender nuevas formas de aprender.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid