Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el CEIP Lope de Vega de Leganés, Madrid, reunió a voluntariado y familias para transformar el centro desde el arte

 

Un muro de la fachada del CEIP Lope de Vega de Leganés se convirtió en febrero de 2018 en un espacio de trabajo compartido. Familias, personas voluntarias, colaboradores y colaboradoras en prácticas y la artista Serena Hernández se reunieron alrededor de una intervención plástica que formaba parte de la semana cultural organizada por el centro.

La noticia que publicamos entonces,  recogía una actividad dirigida a las familias y planteada en dos momentos. Durante la primera jornada, se trabajó directamente sobre la fachada utilizando color y espráis de manera libre. Posteriormente estaba prevista una segunda intervención en la que las familias completarían el mural a partir de una palabra o una frase elegida previamente por el propio centro.

Dentro de ese proceso aparecía también el voluntariado. La publicación señalaba expresamente la implicación de personas voluntarias y colaboradores y colaboradoras en prácticas junto a padres, madres y la artista. Su presencia formaba parte del grupo que intervenía directamente en la actividad, compartiendo espacio, materiales y proceso creativo con el resto de la comunidad educativa.

Recuperar hoy aquella experiencia dentro del Año Internacional de las Personas Voluntarias permite fijarnos en una característica importante de la acción voluntaria: su capacidad para integrarse en procesos colectivos. En este caso, las personas voluntarias no desarrollaban una actividad independiente, sino que se incorporaban a una propuesta compartida con familias y otras personas vinculadas al centro.

El arte funcionaba como punto de encuentro. Pintar conjuntamente una fachada implicaba intervenir sobre un espacio que pertenecía a toda la comunidad educativa. Cada aportación individual terminaba formando parte de un resultado común y visible, construido con la colaboración de distintas personas en las que cada una aportaba su tiempo y disponibilidad. Esto permite que una actividad reúna a más personas, incorpore nuevas miradas y genere relaciones entre quienes forman parte de una comunidad. No siempre se trata de desarrollar grandes acciones independientes; en ocasiones, la aportación consiste precisamente en sumarse a algo que ya se está construyendo junto a otras personas.

También resulta relevante la presencia simultánea de voluntariado y personas en prácticas. Ambas formas de implicación aparecían integradas en una actividad que permitía conocer el trabajo de la Fundación desde la experiencia directa. Compartir una propuesta artística con familias y con el propio centro podía convertirse así en un espacio de aprendizaje, colaboración y participación social.