La danza como gesto compartido en la Escola Splai de Nou Barris

 

A veces una sola imagen basta para mostrar una parte esencial del trabajo corporal: mirar, imitar, probar y dejar que el movimiento pase de una persona a otra. Eso es lo que se aprecia en la fotografía remitida desde la Escola Splai de Nou Barris, donde Olga Ponce, artista de danza, acompaña a dos niños y dos niñas en una sesión centrada en la observación y en la respuesta del cuerpo.

La imagen en blanco y negro sitúa la atención en un gesto concreto: los brazos que se elevan, la mirada dirigida hacia arriba y la disposición de los cuerpos en el espacio. No parece una escena pensada para el resultado final, sino para el proceso mismo del aprendizaje. Ahí reside una parte importante del valor de la danza en la escuela: en la posibilidad de construir conocimiento corporal a partir de la imitación, de la escucha visual y de la repetición atenta.

Niños y niñas aprenden así a relacionarse con el movimiento desde una consigna compartida. El cuerpo de la artista orienta, propone y abre un camino; los cuerpos de los niños y de las niñas responden, interpretan y se apropian poco a poco de ese gesto. En esa transmisión aparece una forma de aprendizaje que no pasa primero por la palabra, sino por la presencia, por la atención y por la experiencia directa.

 

El Programa es posible gracias al Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña, el Consorci d’Educació de la ciudad de Barcelona, el Ajuntament de Barcelona, el Distrito de Nou Barris de la ciudad de Barcelona y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.