
Los murales son paredes que hablan. Para el arte son un lienzo colectivo donde el color, la forma y la historia se hacen visibles para todos y todas. No caben en un marco: ocupan el espacio público y transforman lo cotidiano en belleza. Son también una manera visual de enseñar. A través de imágenes grandes se pueden leer mensajes sin palabras, aprender sobre cultura, memoria o valores, y reconocer que su entorno también es lugar de creación. Un mural, como el del patio del CRA Esparragosa de la Serena de Badajoz, une miradas y abre conversaciones, porque el arte que se ve cada día recuerda que crear juntos es posible.
Han sido dos las imágenes de unos murales del centro los que han destacado en este curso:

En la imagen se observa un mural pintado sobre una pared exterior, ubicado en el patio de un colegio.
El mural tiene una clara intención educativa y social, dividido principalmente en dos secciones:
A la izquierda, destaca la palabra «EDUCAR» en letras rojas grandes sobre un fondo verde y amarillo. Justo arriba, dentro de un recuadro azul, se lee «Crear ARTE». Esta combinación sugiere una estrecha relación entre el proceso formativo y la expresión artística como herramientas de desarrollo.
A la derecha, sobre un fondo más amarillento, se despliegan varios conceptos clave relacionados con la convivencia y la ética:
- En la parte superior se aprecian unas notas musicales, un libro abierto y flores, simbolizando la cultura y la creatividad.
- Se lee claramente el título «Derechos humanos», seguido de una lista de palabras pintadas a mano: Dignidad, Raza, Religión, Familia, Opinión y Justicia.
El estilo del mural (trazos sencillos, letras hechas a mano y colores vivos) ha sido realizado por los propios alumnos o mediante un proyecto comunitario. Su objetivo es transmitir valores fundamentales de igualdad, respeto y diversidad en un entorno cotidiano de juego y recreo.

El mensaje principal en esta sección es marcadamente social, optimista y reivindicativo.
En el centro y con letras grandes de color verde, se lee la célebre consigna: «Otro Mundo Es Posible». Este lema está acompañado a la izquierda por el símbolo de la paz y a la derecha por un planeta Tierra abrazado por un sol brillante, reforzando la idea de esperanza global, ecologismo y armonía.
En la parte superior, simulando «pompas» o bocadillos de cómic, se destacan varios derechos fundamentales y reflexiones:
-
«Derecho a ser uno mismo»: Una clara alusión a la identidad personal, la aceptación y la diversidad.
-
«Derecho a una vivienda»: Reivindicación de las necesidades básicas de dignidad humana.
-
«Derecho a la educación»: Acompañado por el pequeño dibujo de un libro abierto.
-
«Derecho a la libertad de expresión»: El bocadillo más grande a la derecha, subrayando la importancia de la voz individual.
-
«Los derechos no se exigen»: Enmarcado en un bocadillo con puntas de estilo «explosión» (estilo cómic), que busca llamar la atención sobre el cumplimiento intrínseco de estos valores. Al igual que el anterior, el estilo artístico es colaborativo. Utiliza un lenguaje visual directo y colorido para transformar un espacio gris en un rincón de reflexión sobre los derechos humanos y el cambio social positivo.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, a la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura, la Diputación de Badajoz y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.