
Hay sesiones que resumen por sí solas el sentido de todo un curso. En el CEIP Manuel Pacheco de Badajoz, una de esas imágenes queda ligada a un momento muy concreto: comenzar el día en el patio, todos los cursos reunidos, junto a algunos familiares y al profesorado, siguiendo el ritmo de la danza urbana de Dolma Arrebola dentro del programa MUS-E. A veces, un balance del año puede empezar justo ahí, en una escena compartida que reúne cuerpo, música, convivencia y comunidad educativa.
Ese recuerdo permite entender bien lo que ha significado MUS-E en el centro a lo largo del curso. El arte no ha aparecido como una actividad aislada ni como un añadido al día escolar, sino como una forma de encontrarse, de activar la energía del grupo y de abrir una disposición distinta para todo lo que viene después. Empezar el día bailando no es solo moverse: es aprender a seguir un ritmo común, a mirar a los demás compañeros y a las demás compañeras, a ocupar el espacio de otra manera y a reconocer que el cuerpo también forma parte del aprendizaje.
La sesión en el patio tuvo además un valor especial porque reunió a niños y niñas de distintos cursos, a familiares y a docentes. Esa presencia compartida refuerza una de las claves del programa MUS-E: el arte también sirve para hacer comunidad. Cuando varias generaciones y distintos miembros del centro participan juntos y juntas en una propuesta artística, la escuela deja de ser solo un lugar de tránsito diario y se convierte en un espacio vivido en común.
Después de esa inyección de energía, el centro continuó con las actividades organizadas para disfrutar del Día del Centro. Pero lo importante es que la danza ya había marcado el tono de la jornada. El arte se relaciona aquí con lo que se ha hecho de una forma muy clara: no solo prepara para la actividad posterior, sino que construye un clima, una disposición y una memoria compartida. ¿Qué queda al final de un curso? Quedan también esos momentos en los que bailar juntos y juntas ayuda a recordar que aprender puede ser una experiencia colectiva.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, a la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco de los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.