El teatro de objetos abre nuevas formas de mirar en el CPI Plurilingüe Eusebio Lorenzo Baleirón de Galicia

 

¿Qué ocurre cuando una cuchara deja de ser solo una cuchara, una pinza pierde su función habitual y una chaqueta empieza a comportarse como si tuviera vida propia? En ese desplazamiento de sentido aparece una de las posibilidades más fértiles del arte: convertir lo cotidiano en materia de asombro, juego y pensamiento. Eso es lo que se ha trabajado en el CPI Plurilingüe Eusebio Lorenzo Baleirón de Galicia junto a Ana Gesto, artista de artes plásticas, a través de una propuesta centrada en el teatro de objetos.

La actividad ha partido de elementos comunes, cercanos, reconocibles por todos y todas. Pero precisamente ahí reside su fuerza. El objeto cotidiano, cuando pasa por las manos, por el movimiento, por la observación y por la intención de quien crea, deja de responder solo a su uso habitual y empieza a abrir otros caminos.

Estas son las palabras de la artista:

Iniciamos una actividad basada en el teatro de objetos y el arte de acción. Una cuchara que se humaniza con el movimiento; una bolsa que toma formas y coge aire; una pieza de ropa que se convierte en un ser. Todo sucede porque lo activamos con nuestras manos. El objeto no tiene alma, pero la recibe en el instante en el que alguien lo toca, lo mueve, lo escucha y le deja ser otra cosa. Exploramos sus capacidades de movilidad, ojeamos sus colores. Entonces, una pinza deja de ser una pinza, una chaqueta deja de ser una chaqueta y una cuchara deja de ser una cuchara. Lo cotidiano se desplaza y se abre a lo poético. También el espacio cotidiano se convierte en el escenario de la performance: una mesa, una esquina, un muro exterior… con la luz como modeladora. Una actividad que incita a lo colectivo.

Aquí no hay una separación estricta entre objeto, cuerpo y espacio. Todo entra en relación. La luz modela, la mano activa, el objeto responde y el lugar cotidiano pasa a funcionar como escenario. Ese cruce entre artes plásticas, acción y performance permite que niños y niñas trabajen la imaginación, la escucha y la capacidad de mirar más allá del uso inmediato de las cosas.

 

Esto ha sido posible gracias a la Consellería de Educación, Universidade e Formación Profesional, la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia, la Fundación Paideia, el Ayuntamiento de A Coruña y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.