
La danza también puede nacer desde la pausa y desde la quietud. En el CEIP Calzada Romana, en Extremadura, una propuesta coreográfica desarrollada en el marco del programa MUS-E muestra cómo el cuerpo es capaz de expresarse incluso cuando el punto de partida es una silla. El vídeo compartido recoge una creación colectiva en la que el movimiento se construye desde la posición sentada, explorando nuevas posibilidades de la danza en el ámbito educativo.
En esta experiencia, los niños y niñas trabajan la expresión corporal desde un lugar diferente al habitual. La silla deja de ser un elemento pasivo para convertirse en parte activa de la coreografía. Brazos, manos, torso y mirada adquieren protagonismo, permitiendo investigar cómo el gesto, el ritmo y la coordinación pueden desarrollarse sin desplazamientos por el espacio.
La propuesta invita a centrar la atención en la conciencia corporal y en el control del gesto. Desde la posición sentada, cada movimiento requiere intención, precisión y escucha del grupo. La coreografía se construye de forma conjunta, favoreciendo la coordinación y el respeto por los tiempos compartidos. La danza se presenta así como un lenguaje accesible, donde todas y todos encuentran un lugar desde el que expresarse.
La coreografía desde la silla permite, además, reflexionar sobre la diversidad de cuerpos y de formas de movimiento. El arte no impone un único modo de expresarse, sino que abre caminos para que cada persona explore sus posibilidades. En este contexto, la danza se convierte en un espacio de inclusión, donde el gesto individual suma al conjunto y el grupo se fortalece desde la colaboración.
El resultado es una pieza que pone el foco en el proceso y en la experiencia compartida. La cámara recoge la sincronía de los movimientos, la atención común y la implicación en una propuesta que demuestra que la creatividad no depende del espacio ni del desplazamiento, sino de la capacidad de escuchar y comunicar con el cuerpo.
Os invitamos a ver el vídeo completo y a descubrir esta coreografía realizada desde la silla en el CEIP Calzada Romana. Una muestra de cómo la danza, integrada en la educación, sigue siendo una vía para explorar, aprender y construir en colectivo desde el arte:
Este programa es posible gracias a la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través de su convocatoria del 0,7%.


