Deseos para el 2026

 

Con la llegada de un nuevo año, desde la Fundación Yehudi Menuhin España queremos compartir un mensaje de felicitación y de mirada hacia adelante. El inicio de 2026 es una oportunidad para detenernos un momento, pensar en lo vivido y volver a situar aquello que da sentido a nuestro trabajo: el arte como lenguaje común, como espacio de encuentro y como herramienta para convivir.

Un año más, seguimos llevando el arte a cientos de niños y niñas y a docentes de muy distintos contextos. Música, danza, teatro, artes plásticas o yoga continúan siendo caminos para escucharnos mejor, para expresarnos y para construir comunidad. ¿Qué mejor manera de empezar el año que recordando por qué hacemos lo que hacemos?

Para este 2026, queremos compartir unas palabras que nos acompañan y que recogen muchos de los deseos que sentimos como Fundación. Cogemos prestadas las palabras de nuestro buen amigo Eduard Gisbert i Sampedro, que resumen con claridad y honestidad anhelos que siguen estando presentes:

 

Ha pasado rápido, muy rápido. Y, cuánto más mayor me hago, más todavía, y ya nos encontramos, de nuevo, en el mismo punto de, exactamente, un año atrás. O de trescientos sesenta y cinco días antes de hoy.
Y todo continúa igual. O peor.
Por eso, tenía –y tengo– un texto muy triste y un poco deprimente para desearos un feliz año nuevo, pero creo que es mejor que no lo envíe como una relación de deseos para este año 2026 que, si llegamos a cumplir, al menos en una gran parte, podremos afirmar que ha sido un buen año y lo podremos celebrar.

La relación de deseos estaría formada por todas aquellas cosas que tenemos que conseguir de la vida en general, y de la nuestra, en particular.

Por eso, si conseguimos:
Que desaparezcan las guerras, el más grande entre los negocios de la actualidad,
Que los niños y niñas de tantos países no tengan necesidad de irse de su tierra, por culpa de las bombas y de la cruel guerra,
Que no haya más personas mayores que vivan solas, sin nadie que acuda a visitarlas o a hacerse cargo de ellas,
Que el cambio climático sea controlado y empiece a normalizar nuestra existencia,
Que la gente diga buenos días, o buenas tardes, o buenas noches, cuando se cruza con alguna otra persona, en una calle solitaria,
Que la sonrisa sea nuestra expresión habitual,
Que nos amemos, que nos besemos, que nos abracemos,
Que la justicia sea justa,
Que desaparezcan las trolas, los bulos y las malas intenciones de nuestra sociedad,
Que la libertad sea presente en todas las personas y todos los países del mundo,
Que no haya nunca más xenofobia, homofobia, pederastia, y mujeres maltratadas; o niñas; o niños,
Que haya más lectura, más cine, más arte…
Y más música, porque, sin música, no hay vida,

Si lo conseguimos, si no todo, sí al menos una importante parte de la relación, podremos decir que ha sido un buen año.
Pero como no puedo esperar tantos días y meses, y sé que vas a intentarlo, te deseo un feliz año 2026.

 

A este deseo colectivo queremos sumar también un poema que habla de lo esencial, de aquello que no se compra y que tanto conecta con el trabajo que realizamos desde el arte:

 

Yo no deseo un regalo que se compre con dinero.
He de pedir a los Reyes algo que aquí yo no tengo:
pido dones de alegría y la canción de un jilguero,
y la flor de la esperanza y una fe que venza el miedo.

Pido un corazón muy grande para amar al mundo entero.
Yo pido a los Reyes Magos las cosas que hay en el cielo:
un vestido de ternura, una cascada de besos,
la hermosura de los ángeles, sus villancicos y versos,
y una sonrisa del Niño.

El regalo que yo quiero.


Gloria Fuertes

 

Desde la Fundación Yehudi Menuhin España os deseamos un 2026 en el que sigamos encontrándonos a través del arte, la escucha y el cuidado mutuo. Feliz año nuevo.