
En Ceuta, bajo el lema de la performance “Que nunca callen tu voz”, ha reunido a personas comprometidas con el voluntariado y con la Fundación Yehudi Menuhin España, desarrollando una acción basada en la representación de obras cortas con un objetivo claro: mostrar el trabajo de las mujeres y contribuir a su empoderamiento a través del lenguaje artístico.
Con el papel del arte como herramienta de sensibilización social, a través de pequeñas escenas y piezas performativas, voluntarios y voluntarias han puesto en escena situaciones que invitan a pensar sobre el lugar de las mujeres en la sociedad y sobre la necesidad de reconocer su voz, su presencia y su aportación en distintos ámbitos de la vida.
El teatro y la performance han servido en este caso como lenguajes que permiten comunicar ideas, compartir experiencias y abrir espacios de diálogo. El trabajo escénico exige escucha, coordinación y confianza entre quienes forman parte de la representación. De la misma forma, el voluntariado se construye desde el compromiso con otras personas y desde la voluntad de aportar tiempo, conocimiento y energía para mejorar el entorno.
El voluntariado ocupa un lugar esencial. A través de su implicación, voluntarios y voluntarias contribuyen a que el arte llegue a distintos contextos y se convierta en una herramienta para pensar y compartir. Cuando el arte se pone al servicio de la comunidad, se abre la posibilidad de construir experiencias que invitan a escuchar otras voces y a reconocer el papel que muchas mujeres desempeñan en la sociedad.
El mensaje es claro: que ninguna voz quede silenciada y que el arte siga siendo un espacio desde el que promover la igualdad y el reconocimiento de todas las personas.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad y la Ciudad Autónoma de Ceuta.

