
En muchos casos de violencia, el control ejercido por la pareja se manifiesta en gestos cotidianos: decidir con quién se habla, cómo se viste una mujer o qué espacios puede ocupar. Estas situaciones, que a veces pasan desapercibidas, forman parte de una realidad que sigue presente y que exige ser nombrada y cuestionada desde todos los ámbitos. En este contexto se enmarca la acción desarrollada el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en el IES Reino Aftasí de Badajoz.
Con motivo de esta fecha, el centro llevó a cabo una intervención artística en directo en el vestíbulo del instituto, utilizando el lenguaje corporal y escénico como herramienta para visibilizar y reflexionar sobre la violencia machista. La propuesta combinó una escena de conflicto, planteada desde un enfoque simbólico, con una coreografía colectiva que buscaba expresar el rechazo y el cansancio ante este tipo de situaciones.
Tal y como explica la coordinadora MUS-E del centro, Macarena Bolaños, en el mensaje remitido:
Se puede ver una pelea, quizás muy arquetípica, pero, desgraciadamente, habitual aún en la actualidad, y un baile realizado por los alumnos y alumnas que se benefician del programa MUS-E. Con el mismo se pretendía simbolizar el hartazgo ante estas situaciones de violencia machista. Todo se realizó en directo en el vestíbulo del instituto el día 25 de noviembre, pero lo que he montado en el vídeo pertenece a ensayos y al debate generado a raíz de este trabajo.
El proceso no se limitó a la puesta en escena. Los ensayos previos y los espacios de diálogo posteriores permitieron abordar, desde el respeto, cuestiones relacionadas con el control, el miedo y la desigualdad, utilizando el arte como mediador. El cuerpo, el movimiento y el silencio se convirtieron en formas de comunicación que ayudaron a expresar aquello que, en ocasiones, resulta difícil verbalizar.
En fechas como el 25N, estas propuestas recuerdan que la prevención y la sensibilización comienzan también en el aula y que el arte puede ser una vía para señalar, cuestionar y no normalizar ninguna forma de violencia contra las mujeres.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.


