
Cada 20 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Infancia, una fecha que invita a reflexionar sobre los derechos de los niños y niñas y sobre la importancia de garantizar espacios donde puedan crecer, expresarse y desarrollarse plenamente. En el CEIP Manuel Pacheco de Badajoz, las sesiones MUS-E han servido para unir esa celebración con el arte y el movimiento, convirtiendo el aula en un lugar donde el cuerpo, la creatividad y la convivencia adquieren un sentido especial.
Durante la jornada, el trabajo se ha centrado en la danza como vehículo para explorar conceptos esenciales relacionados con los derechos de la infancia. A través de dinámicas de movimiento, el grupo de segundo de primaria ha podido reflexionar sobre el juego, la libertad, la comunicación y la importancia de relacionarse con los demás desde el respeto y la escucha. El movimiento se ha convertido en una herramienta para conectar con las emociones y para recordar que cada niño y cada niña tiene derecho a disfrutar, imaginar y aprender en un entorno seguro.

En este contexto, nos llegan las palabras de Dolma Casado, artista de danza que ha compartido la sesión con los niños y niñas:
Los alumnos y alumnas de segundo de primaria del colegio Manuel Pacheco de Badajoz, se han acercado al Día Mundial de la Infancia, desde la danza, los valores y el movimiento en acción.
Un niño que juega es un niño feliz, y como decía Yehudi, un niño feliz es un niño que aprende.¡Feliz Día Mundial de la Infancia!
La mirada de Yehudi Menuhin está presente en cada una de estas prácticas: su convicción de que el arte es un camino para el bienestar, la inclusión y el crecimiento humano se refleja en cada dinámica, en cada gesto y en cada proceso compartido entre niños, niñas y docentes.
El enfoque artístico permite trabajar los derechos de una forma cercana y vivencial. La danza favorece la conciencia corporal, el vínculo con el grupo y la capacidad de expresar aquello que a veces resulta difícil poner en palabras. A través del juego creativo y teniendo presente este día, las niñas y los niños del centro han podido conectar con el valor de cuidarse mutuamente, de cooperar y de comprender que todos y todas tienen un lugar en la comunidad.
Este programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.